Porque el buen hombre es ceremonioso sabed que yo también
me llamo rey donde el aire crece
abismando de oro
la sonrisa del bufón.
Pinto con nobles plumas de caballero el pelo de mi viejo
mastín
sobre todo escudo, lanza y sable enfrentado al horizonte.
Naturaleza muerta de gallos de acero vive en mis manos calientes
Difícil luchar contra el moho y un día jurarle
soledad:
para los dioses decapitados coronas de espinas.