Aunque para mí el amor
ya no hay marketing que me lo venda,
¡qué bonita es su compañía!
Esta empresa, vendida en caso de quiebra
por dos monedas , o a fondo perdida, al desconsuelo
tiene el encanto de conducir con riesgo.
Como los muchachos que apuestan cervezas
en carreras ilegales en los polígonos industriales,
donde se ubican los grandes mercados y lonjas
y también, sin ninguna competencia, instala
la muerte su propia empresa.
Hagamos una excepción,
saltémonos el trámite
de los amigos, la familia...
Corramos también nosotros, los semáforos
rompamos la mediocre certificación
y las multas de las vidas pasadas
Los mejor del amor: el accidentado factor sorpresa.