No importa el otoño de hojas secas inundando los
espacios de la tierra
la primavera sedienta de sol y gloria para impulsar el verdor
de los bosques
el verano cálido que invita a navegar por cuerpos
de agua que se niegan a la derrota
si tengo la pasión y fuerza para deletrear los misterios
en el invierno sin final.
Voy a desenredar los escritos que deambulan por el cuerpo
a confundirme con las claves del carnaval desatado por el
poderoso
para burlarse de la infamia del desencanto,
suelto en el centro de la humanidad y aferrado a los amantes
de los muros.
Insisto: voy a tachar con la palabra toda ignominia parecida
a la derrota.