|
De que te va a servir, hombre ambicioso,
amasar
fortuna a costa de destruir el lugar donde habitas,
construyes ciudades de concreto, sobre manantiales,
edificas edificios y calles de concreto, ahogando poco
a poco el manantial que te daba de beber, ahogaste
su existencia; de que te servirá el dinero obtenido,
taladrando millones de árboles, que le proveían
a tu
ambiente, la pureza del aire que respirabas, árboles
que debajo de sus raíces nacían bellos manantiales,
con aguas puras y cristalinas, árboles que albergaban
y protegían a miles de animales, resguardándolos
de
las inclemencias del tiempo y la oportunidad de tener
un lugar donde vivir y hacer crecer su familia; esos
árboles que purificaban el aire que respirabas.
De que te va a servir matar los animales, para poder
obtener de ellos su piel, sus colmillos, o su carne, y
así elaborar prendas de vestir para satisfacer la
vanidad humana, has provocado que muchos de ellos
se extingan y otros están a punto de hacerlo; vas
destruyendo aceleradamente tu hábitat, construyes
fábricas cerca de los ríos, contaminando sus aguas,
volviéndolas inservibles para su consumo, ahogas la
atmósfera con humo saturado de ácidos, que van
destruyendo la capa de ozono, que es la que evita
que sus rayos ultravioletas quemen tu cuerpo. De
que te va a servir toda esa riqueza, cuando no tengas
agua que beber para calmar tu sed; cuando no
puedas salir al exterior porque puedes ser calcinado por
los rayos solares, o cuando necesites una máscara
para poder respirar. Ahora dime te va a servir de
algo toda esa riqueza que amasaste, destruyendo el
lugar donde tú mismo habitas. Recapacita aún es
tiempo, para revertir tu extinción.
|