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poema de Pablo Luque Pinilla

LAS ÚLTIMAS HORAS DE ÉVARISTE GALOIS




Un rostro mojado por la sombra,
la oscuridad ciñéndose en la cinta que el sol dibuja en las colinas,
el temblor del ocaso hinchando su pecho.
Un beso de frío enroscado en la memoria,
recordando la penumbra en Louis-le Grand,
la niebla en el Quartier Latin:
«No queda tiempo».
Iba a morir y lo sabía.

Así empezó el crepúsculo,
la noche en la impotencia de su voz,
en el tintero de angustia desbordado en su escritura:
un cordón de cifras sobre el papel,
las investigaciones ignoradas por la arrogancia de Cauchy.
Iba a morir y lo sabía.

¿Por qué la violencia del destino,
el encuentro con Dinet
o el hedor de la política devorando la conciencia?
Un puñal cierne el filo sobre su lóbrego pasado,
un voraz desenlace que oscila la cuchilla en su garganta.
¿Por qué te suicidaste Nicholas G. Galois entregando a tu hijo en el                                                                                                [abismo,
en la misma ciénaga que despreciaba los teoremas encumbrados por el mundo tras su muerte?
Era su última noche y lo sabía.

Una hilera de números hurtados al desvelo,
una fila de grafito registrando hallazgos y ecuaciones;
motivos de vesania para los guardianes del XIX,
para su frágil condición de náufrago del tiempo:
veinte años y dos citas en la madrugada
sin tener experiencia disparando.

La mañana del duelo una corneja sobrevolaba el borde del estanque.
Cuando su sombra abandonó la orilla
Galois notó una bala atravesándole el abdomen.

No tuvo apenas tiempo de rendirle los ojos.




*EVARISTE GALOIS (1811-1832) fue un gran matemático francés que murió a los veintiún años. Su fuerte carácter, el suicidio de su padre, el ambiente político asfixiante, dan al traste con una de las mentes mejor dotadas para las matemáticas de la historia de la ciencia francesa. A pesar de su buena formación, nunca pudo adaptarse bien al rígido sistema académico de la época. Trabó amistad con una joven, lo que le llevó a citarse en dos duelos consecutivos, pues dos eran las partes ofendidas. Galois sabía que iba a morir, así que pasó toda la noche escribiendo su testamento matemático. Sus contribuciones fueron revisadas años después por Joseph Liouville. Publicadas en 1846 en una eminente revista matemática francesa, Journal des Mathématiques Pures et Appliquées, influyeron en numerosos trabajos posteriores dando lugar a la llamada Teoría de Grupos y Cuerpos de Galois. El grandísimo matemático alemán Félix Klein afirmó, refiriéndose al malogrado científico: «En Francia apareció hacia 1800 una nueva estrella de inimaginable brillo en el firmamento de las matemáticas... Evariste Galois».
                             de Cero (Renacimiento, 2014)

Selección de poemas escogidos de © Pablo Luque Pinilla , cedidos amablemente por el autor, para su publicación en la revista mis Repoelas:






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Las últimas horas de Évariste Galois


 


Página publicada por: José Antonio Hervás Contreras