El
alcaudón no sabe que es un alcaudón.
Ni siquiera sabe lo que significa ser un pájaro.
Tampoco conoce la palabra pájaro,
ni lo que supone estar incluido en una nomenclatura
y pertenecer a una taxonomía de individuos.
El alcaudón desconoce que aparece en las enciclopedias
de referencia
y que a menudo es fotografiado a larga distancia,
con teleobjetivos y cámaras de infrarrojos,
para ver su plumaje y captar sus movimientos.
Estoy seguro, que si tuviera conciencia,
consideraría esto una intromisión a su intimidad.
El alcaudón no sabe que cuando se hace adulto
posee una librea barreada en el pecho,
que lo distingue de los alcaudones adolescentes
y que recibe el nombre de alcaudón
porque etimológicamente, en árabe, alqabtún
,quiere decir cabezón.
Pensándolo bien, hay cosas en la vida que es mejor
ignorar…
Yo prefiero recordarlo con respeto y reconocerlo por su
nombre en latín,
mucho más señorial: Lanius
senator,
que quiere decir: carnicero senador,
porque posee la cabeza roja y una toga como la que portaban
los senadores en la antigua Roma.
Es interesante que antes que senador sea carnicero.
La verdad es que esto dice mucho de sí mismo,
pero el alcaudón, que desconoce estos simplismos
y estas demagogias,
vuela con su antifaz como un héroe de Marvel
sin saber que, a lo mejor el creador de algún personaje
de ciencia ficción
lo va a utilizar como modelo
para la próxima superproducción de Hollywood.