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poema de Oana Frumuzache

ALGUIEN




Una mala noche. Temprano despertar tras oír una alarma que parecía darle pena incordiar. Alguien abre unos ojos tristes para empezar el día.
Un café rápido. Esa mañana hasta el café sabía diferente. Después un vestir deprisa y corriendo al coche dirección a la estación de tren. Frío en el andén. El tren aún así llega a su hora. Demasiado temprano para que la gente lo abarrote. Elige el asiento a su antojo.
Enfrente, él contesta con la misma mirada triste y una sonrisa nostálgica. Hablan de cosas ajenas al corazón. Corazón que late ahogado en pena. Pero en silencio.
Primera parada. Una pareja se despide en el andén opuesto.
Sonríen. Un abrazo y varios besos apasionados. Una mirada de "hasta pronto" y desaparecen los dos: ella, sube al tren. Él, abandona la parada echando una última mirada atrás. Ambos trenes emprenden su marcha. Desde la ventana, Alguien traga en seco la poca saliva que su boca consigue segregar tras una noche de lágrimas. Recordaba aquella intensidad. La misma que ahora teme haber perdido. El chico de enfrente se resume a sonreír de nuevo. Mirada incomprensible.
Segunda parada. Otra Ella baja sonriente del mismo tren en los brazos impacientes de otro Él. Se besan apasionadamente. Tres metros más a la izquierda, una nueva Ella salta de alegría al verle a Él junto al perro. Impaciente. Nervioso, le muerde los pantalones para hacerla agachar. De rodillas, recibe los abrazos patosos entre besos perrunos de un animal alegre por el reencuentro. Él se agacha y la besa también allí mismo. Arrodillada y con el perro atrapado entre sus pechos. Alguien sonríe con nostalgia. Algún día tuvo lo mismo. Esa pasión. Adoración al otro. El chico de enfrente ni se percata. Su móvil le entretiene. El tren despide de nuevo el andén.
Tercera parada. Mirada perdida. Dos ancianos bajan pesarosos cada uno con sus pequeñas maletas. Llevan su vejez hacia un nuevo destino o vuelven al de siempre. Desde el primer momento que le miró a los ojos a él, Alguien se veía bajando de un tren de su mano.
Ahora su alma tiembla con dolor. Quizás sea otra anciana paseando pesarosa una maleta lila hacia un "dónde sea". El tren deja atrás a los ancianos aún abandonando el andén despacio a pie.
Y de nuevo. Ese sonido. Lo reconoce. Es el silencio que advierte la última tormenta. La de "hasta siempre, Amor". Alguien cerró los ojos. Intentaba sofocar tantas emociones dispersas. Alguien pronto volverá abrirlos. Pero no sabe de qué modo Él volverá a recibirlos.
Quizás el Mundo entero pierda su color de siempre. Quizás a partir de hoy tenga uno diferente. Para los dos. El chico de enfrente sigue ajeno a todo este parapente de conclusiones. Alguien sabe que pronto las notará. Última parada.


Selección de poemas y relatos de © Oana Frumuzache, cedidos amablemente por la autora, para su publicación en la revista mis Repoelas:






Desde el silencio ~ : ~ Locuras de una piel ~ : ~ Hoy nieva, cariño

Micropoesías ~ : ~ Haikús ~ : ~ Mujer ~ : ~ La vida es…

Déjame ser poesía


Microrrelatos

Relato corto


 


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