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relato de Mónica Alejandra Puleri Campos

CHARLA CON UN MUERTO

Ante el supremo amor, las palabras fluyen cristalinas desde el alma del poeta, luz suprema que alumbra la oscuridad de mi soledad, precipicio difícil de transitar, sin tu amistad.
El día que caprichosa la vida se escapó de tu cuerpo aun joven, el ogro de la muerte silenciosa, sin ser anunciada, se presentó, no importándole nada, se olvidó que aún no habíamos sido niños, que aún nos faltaba tanto por recorrer, una infancia mentida donde el calor materno estuvo cargado de ausencias.
Quizás por eso cuando tu hombre, yo mujer nos fundimos en el primer abrazo, unimos nuestra hermandad, guiándola por la senda del amor.
Como dos bohemios soñamos por los caminos escabrosos del destino, tú con una guitarra en los brazos, desgranando melodías; acariciando sus cuerdas de la prima a la bordona.

    Con tu voz de trino de cardenal, que rasgaba las noches de luna llena del rio Uruguay, que escuchaba tus lamentos de poeta enamorado, con una flor en la mano y un desengaño en el alma.
    Yo, en un mundo fino de lápiz y papel, cociendo versos, remendando rimas, echamos a volar por sentimientos desconocidos nunca compartidos, vividos por dos locos, que desconocían los estragos del tiempo, que la juventud no es un atenuante para la muerte, no tuvo piedad de ninguno de los dos.
    Nos sentimos hermanos, amigos, hijos del sentimiento y acunamos en nuestra alma lo que juntos vivimos.
    Por eso contemplo tu vuelo, en silencio, en estas negras horas, los poemas se enlutan y mi alma vive el tormento de tu vuelo sin retorno, con el consuelo que dos hermanos más sostienen mi corazón en el momento del dolor.
    Mi ser rebelde no quiere explicaciones, no existe para él la resignación cobarde, puedo sentir tu presencia de esa dimensión como si un fino velo nos separara.
    Tú eras parte de mi caminar, de mi sentir, de mi impresión, volvimos a ser niños, nos caímos, nos levantamos y corrimos hasta la cima misma de la montaña, e hicimos nuestro el mundo.
    Clamo a los Dioses un poco de consuelo, mas no me oyen, es como si me abandonaran en el valle de las lágrimas.
    Hermano;¿ qué caminos a de recorrer?, ¿Cuál fue el sendero que te conquisto para no resistir tu partida?, ¿conque te tentó tu Dios, para irte de viaje pronto?,¿Cuántas guitarras al viento te esperaban, para escuchar el cardenal que dormía en tu pecho?´
    Como un ave herida resisto tu partida, tan así que te voy a contar después de tanto tiempo, encontré a tu hijo, si tu hijo, no creas que fue fácil, pero vino a mi cuando más quebrada estaba, siempre digo que tú lo guiaste hacia mí, estoy llena de dudas, nada que no se pueda arreglar.
    No sabes lo que fue aquella mañana cuando lo vi por primera vez, el me reconoció, me pregunto si era yo, me pidió que lo abrazara, cuando nos fundimos en ese abrazo, fue como irme de viaje al pasado, volví a tenerte en mis brazos como hace veinte años atrás, lo que él me cuenta, es tan fiel que hasta el tiempo da justo, te imaginaras, era un aves fénix resurgía de mis cenizas, tenía el mejor legado, otro sobrino para amar, para contarle de ti, de las pocas picardías compartidas, porque hasta en eso fue tirana la muerte, nos controló el tiempo, no dejo que nos termináramos de conocer, te imaginas yo acostumbrada a una familia, padres, hermanos, abuelos y tu todo lo contrario, después de hombre te rencontraste con tu sangre.
    Tenía tantas ganas de charlar contigo, que hice un alto en mi camino, no estoy loca, es que cuando veo a Luis, en su mirada te encuentro a ti, sé que la libertad de tu trino llena de júbilo la planicie de los cielos, cuando tu voz se eleve, canta una oración por mí, para calmar mi herida, para que el llanto sea mansa llovizna, y tus manos la cuna que sostenga mi corazón, hoy no es un día cualquiera, es el día que te conocí hace veintisiete años atrás y tu hace veinte años que te fuiste sin regresar.
    Hermano, ahí donde estés, cuando te visite la inspiración, rompe el silencio, con una caricia lenta que haga llorar las cuerdas de tu guitarra, que con los oídos del alma yo escuchare la melodía que de esa dimensión tú me envías, tendré. la certeza que aún me recuerdas.

Selección de poemas y relatos de © Mónica Puleri , pertenecientes, los poemas al libro En busca de un Sentimiento cedidos por deferencia de la autora, para la revista mis Repoelas:






Hermandad tardía ~ : ~ Llueve ~ : ~ Me condenaste ~ : ~ Extraño

Doce versos para África ~ : ~ No he tenido valor




Charla con un muerto ~ : ~ Noche de soledad y sombras

El rancho de la tía Ñata ~ : ~ Locura, bello estado de mi conciencia

El tatarabuelo de mi nieto ~ : ~ Clara


 


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