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Con la llegada del adviento,
La esperanza llega como el viento,
A los nobles corazones,
Que, bullen de alegría y contento.
Las calles se visten de fiesta,
Guirnaldas y luces multicolores,
Adornan las festividades,
Que, nos llenan de un grato aliento.
Las tiendas comerciales, lucen
Hermosas prendas de vestir,
Juguetes y artefactos eléctricos,
Que invitan a compartir.
Los escaparates, están tan llenos,
Que a todos nos hacen pensar,
Que tenemos para comprar todo,
Cuando no tenemos ni para cenar.
Si embargo, todo es jolgorio,
Risas y alegrías sin par,
Nace de Dios, su hijo,
El que nos viene a salvar.
Olvidemos la cena y los regalos,
Además, de todo lo comercial,
Y, vamos todos, a adorar al Niño,
En Espíritu y en Verdad.
En esta Noche de Paz,
Cantémosle villancicos,
Con brillante intensidad,
Dejando, a los pies
Del recién nacido,
Nuestro compromiso, de amarlo,
Ya desde ahora, y
Por toda la eternidad. |