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Un planeta en guerra
es vivir en una casa en llamas,
muere la amistad, el amor, la esperanza…
y el odio se alimenta desatado por desgracia,
la ruindad, padre de ignorantes…
esclavo de sus pasiones
de frenéticos y aberrantes raciocinios,
no piensa, actúa sin conciencia alguna…
egoístamente y sin reservas.
¡Que importa un planeta destrozado
una humanidad que pasa hambre
y que los derechos humanos sean pisoteados!
¡qué importa la violencia por las calles
la muerte de miles de inocentes
y un medio ambiente contaminado!
¡Qué importa
si la soberbia y la falta de amor
imperan el mundo!
si la solidaridad es algo tan difícil
que jamás podremos tocar con las manos,
¡qué importa vivir o ser matado
si nunca gobernará la paz
que nos haga vivir como hermanos!
el pan que se coma...
siempre saldrá amargo.
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