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CUENTOS Y RELATOS

 

LA FELICIDAD DE LOS OMBLIGOS

Es una tarea difícil de emprender lograr saber cuándo el ombligo es feliz, ya que su sonrisa permanente engañaría a cualquiera.
Por lo pronto diremos (luego de una ardua investigación) que se observaron rastros de felicidad en las siguientes circunstancias: al encender un puro importado en plena estación de subterráneos; al comerse el último sándwich de miga en una reunión familiar; al comparar en la sala de espera del dentista el tamaño y la perfección de sus sonrisas con miembros de otras especies.
En síntesis, podemos conjeturar a modo de conclusión que el ombligo es feliz cuando tiene su cabeza bien agachadita apuntando, acariciando, besando suavemente su ego.

LAS TRISTEZAS DEL OMBLIGO

Al ombligo lo entristecen los balcones, sobre todo por las noches. Siente una profunda angustia al contemplar desde algún balcón la cantidad de casas y edificios y negocios y luces y peatones. Se siente mínimo pensando que si no existiera el horizonte vería más casas y edificios y negocios y luces y peatones.
El ombligo suele apenarse cuando ve el cielo partido por una estrella fugaz. En ese instante es consciente de que miles de personas estarán estampando un deseo en el firmamento. Por lo tanto, habrá menos posibilidades para el anhelo del ombligo. Entonces el ombligo transpira la gota gorda porque es el único llanto posible.

EL ASOMBRO EN EL OMBLIGO

Un ombligo sale de su trabajo y camina hacia la boca del metro habitual para regresar a su casa. Viaja parado durante dos estaciones, hora y pico. Alguien vacía su asiento cerca de la tercera estación y el ombligo se apresura y gana y descansa su trasero luego de un día agitado para la avaricia.
Ahora el ombligo no piensa, se zambulle en el impulso, se trata de una anomalía en su conducta: cede el asiento a un anciano. Continúa con su viaje.
Emerge a la acera y camina una cuadra hacia su casa. Cena. Duerme. Oye el despertador a las 7.16 a.m. y no se ducha, se sorprende: ninguna pelusa que arrancarse.
Relatos de © Yanina Adriana Giglio,para la revista mis Repoelas:

Tiempo de reverberación ~ : ~ El sentido de la adhesión

Ser ~ : ~ Tómbolo ~ : ~ Hilacha ~ : ~ Descuido ~ : ~ Los ombligos

La felicidad, las tristezas, el asombro en el ombligo

Luchador máximo


Página publicada por: José Antonio Hervás