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CUENTOS Y RELATOS

 

HILACHA

Un latido es el instante del primer recuerdo: yo me morí. Todos los días me muero. Vivo descendiendo soy un conductor de polvo. Para perpetuarse en el dolor que sabe. Cuando se logra un círculo se empieza a fundir el próximo. Mi piel de espejo y de lombriz hasta no calar la clara humedad del pozo no vuelve. No podrá olvidar que los días están muertos; pero yo comprendo al vientre sin el aire, y me abro en gajos la sustancia. Conocé la hendidura rápida y feroz.
Se prepara la piel para recibir un rostro nuevo. Refractada de placer, a pelo limpio rasca la devoción de pies desnudos. Mecánicamente incorpora lo esencial. Procede al desarraigo de un brote. Lo retrae con los dientes. Momento a momento vibra el cuerpo el flujo de la retribución.
Regresa lo simple lo intacto la entrega, el ciego coraje que salva renueva mi amparo soy con vos igual que la unión. Sin separación, dos como uno. Amanece y no sé lo que es esperar. Tengo que escribirte qué es lo que sé: mi ser se purifica en un verso. Te estoy dando lo que llamamos intento. Me estoy curando: como se cura un minero con sol y abrigo, perpendicular al miedo paralelo: pero el miedo es la sal que relamo del vacío, el metal que ha de conseguir un alimento más: no quiero, me alejo porque haber es un mal invento: me estoy yendo del cuerpo, la imagen de lo que duele: esa cicatriz sin edad…Se detestó la respuesta numérica. Para sus fibras fue como un laberinto de bloques congelados.
Momento a momento vibra el cuerpo
¡Si pudieras vivir toda la vida de una palabra! La vida de esa palabra. Lo que hay de vida en la palabra muerta. Yo sé que sí. Vivir cada palabra. Aún amanece. Oigo el repiquetear de tus pies saltando una soga y en ese pequeño mínimo vuelo leo tu círculo. El sonido de lo muerto y lo prístino.
Relatos de © Yanina Adriana Giglio,para la revista mis Repoelas:

Tiempo de reverberación ~ : ~ El sentido de la adhesión

Ser ~ : ~ Tómbolo ~ : ~ Hilacha ~ : ~ Descuido ~ : ~ Los ombligos

La felicidad, las tristezas, el asombro en el ombligo

Luchador máximo


Página publicada por: José Antonio Hervás