EL
HARÉN
Capítulo 2
Funeraria
|
Flores
subió corriendo las escaleras, se deslizo a traves
de las columnas diseñadas para los templos antiguos,
desde la entrada vieja, húmeda, dónde solo unos
pocos rayos de sol se reflejaban en las puertas de cristal
del colegio. Ella levanto la barbilla reclinando la cabeza
hacia atras.
|
¡Soy
una gran directora! Ahora sere una directora para siempre;
Que inteligente soy! –penso Flores, elevando sus ojos
a la boveda de la entrada. Pero tropezó violentamente
cón el velatorio mientras iba ensimismada. Tomó
impulso y continuó avanzando deprisa. Desde el hall
pasó rapidamente en la oficina.
La secretaria, María –una mujer de unos 35 años,
cón una figura de una niña ingenua que cuando
la miras te preguntas si tiene la cara de niña o de
una persona adulta subdesarrollada –la recibía
asustada.
- Señora Directora, señora directora! lamento
comunicarle una terrible desdicha. Ha llamado la esposa del
ex director el Sr. Gabriel Babalau y dijo que sufrio una conmoción
cerebral y ha fallecido.
Flores se quedo paralizada.
-Que dices? –balbuceó Flores- Hablas en serio?
No sera una broma? –continuó inquieta con un
tono desesperado, con la esperanza de lo que había
escuchado no fuera cierto. Como ha muerto?
|
|
-No señora directora,
como voy a bromear cón esto? – dijo indignada María-
su esposa dijo que el señor habia tenido una conmoción
cerebral.
La mujer se habia quedado paralizada y no podía mover
los pies para llegar al despacho del director, que se encontraba
en el fondo de la secretaria. Se sentó en una silla y
apoyó los codos en una mesa, cogiendose la cabeza entre
las manos. No podía creerlo. “Dios, porque tuvo
una conmoción cerebral? “ Tendria ella la culpa?
En las ultimas semanas todos se habian burlado del hombre y
asi estuvo buscando razones para ello. Incluso le ofendió
y le reprendió ante el Consejo de Instrucción
de una forma irónica. “Pero no era culpa suya,
no, no era culpa de ella. Ella lo amaba. Siempre lo habia amado,
aunque lo habia odiado con la misma intensidad. Pero Balalau
habia muerto y ella, Flores, ni siquiera llego a decirle lo
mucho que lo amaba.
Cuando viese a Balalau, ella, Flores olvidaría todos
sus males. Se dejo llevar por los aromas de esas fragancias
tan atractivas que hacian enloquecer a todos sus sentidos. Le
parecia que era basico en una pareja, borrando todo lo que estaba
a su alrededor. ¡Uff! -suspiro Flores.
¡El culpable es el capataz, el señor Canuto! No
dejaba que tuviera ninguna función el director del colegio.
Todos los cambios que se habian realizado en el colegio eran
por el! Prónto se retiraria! Es mas el señor Canuto
se debia haber retirado este año, pero decidio permanecer
en el trabajo, aunque en su situación ya estaba cobrando
la pensión. No en vano, era el soplón de la Seguridad
del Estado! Pero los profesores no podian escapar de este hombre.
¡Este hombre es un malvado! –penso Flores. “Ademas
tiene un discipulo perfecto, que se complementa perfectamente
con el, Boicu, pero no era probable que se pudiera igualar a
el. De dónde aparecio Boicu?” –se pregunto
Flores. Ella no lo soportaba en absoluto, pero tuvo que aceptarlo
por Canuto.
“Tenia que hablar con él” –recordo
Flores. Y fue a su oficina a buscarlo. Llamo apresuradamente
a la puerta y abrió la puerta. Se encóntro a una
chica cón la tez oscura arrodillada ante Boicu. El hombre
se abrochó rapidamente los pantalones.
-Es necesario el envio de los programas para su aprobación,
y usted es el Jefe de Departamento –dijo Flores, avergonzada.
“Mirando a la izquiera” dijo ella. “Como ha
cambiado la comunicación y la sociedad en las niñas de
hoy en dia! Ayer se habia encóntrado a una chica cón un muchacho
hacienda lo mismo en el baño del colegio. En mis tiempos
no existian estas cosas! Eran otros tiempos!-pensó Flores.
El senor Boicu, tenia casi la misma edad de Flores, alrededor
de los cuarenta. Regordete, casi completamente calvo a no ser
por algunos mechones dispersos a ambos lados de la cabeza que
intentaban sin suerte escapar. Los recortaba y aparecian de
nuevo rapidamente. Su rostro, tenia las características
propias de las personas con síndrome de Down que podia
ver a su alrededor. Y era tan mentiroso como su mentor, ¡Que
hombre tan repugnante! No entiendo como un hombre puede ser
tan nauseabundo –penso Flores.
Ella habia visto muchos hombres feos en su vida, pero bajo esa
fealdad podian encontrarse incluso rasgos sensuales. Pero en
estos no existian.
Su novio, Balalau habia muerto –recordo de nuevo. El hombre
que amaba tanto, pero lo odiaba por lo que otros habían
dicho de el. Mejor era no escuchar, todavia podría estar
vivo, si no hubiera sido por… Que iba a hacer ahora? Como
podria ejercer de directora sin el, sin su cónsejo, cón
sus ojos mágicos, sin sus irónias llenas de significado?
De cuando lo conoció, estaba encantada cón esos
ojos de color azul, cón una mirada tan profunda. Como
seria revolver todo su ser?... Sus ojos magneticos penetraban
en su corazón como una radio y entonces comenzo a latir
frenéticamente la sangre en sus venas de una manera intensa
como nunca antes lo habia hecho. Parecia hipnotizada por ese
hombre! Una simple mirada y al instante siguiente sintió
que sus manos vagaban como posesas sobre su cuerpo. Sintió
el calor de sus abrazos y una somnolencia agradable la penetró
en lo mas profundo de sus ser. No seria capaz de resistir! Si
el quisiera podria haber hecho con ella lo que hubiera querido.
Todo lo que el hacia le parecia magnifico! Cuanto le había
gustado cuando la abrazaba en los pasillos del colegio! Que
orgullosa era entonces! Parecía que los profesores y
los estudiantes participaban en su felicidad. Solo Balalau la
protegio cuando piso por primera vez el colegio, el se sintió
encantado cuando era una recien llegada. Ella y el resto de
jovenes profesoras que llegaron junto cón ella a las
instalaciónes del colegio dónde era el director.
Tras quince años siendo director del centro, todas las
profesoras eran solteras, pero Flores fue la que más
le gusto. Ella era la más bella, la más tranquila,
la más timida, la más misteriosa, era una muchacha
simple del campo. Cuando la miraba fijamente Balalau, Flores
se derretía y entonces fue cuando el director tuvo la
gran idea de nombrarla directora adjunta.
Cuando el le comento lo que habia pensado hacer, Flores no lo
creyo. Pensó que era una de sus bromas habituales, ella
no cumplia con todas las cóndiciones legales que se requerian
para ese puesto. Pero, ahora, con sus relaciones esto no era
ningun impedimento. Los inspectores se nombraban asi. Flores
conocia a un profesor de religión, metodista que no tenia
ningun titulo de ensenanza y el inspecciónaba a los grados
de ensenanza e incluso les daba clases de apoyo.
La otra subdirectora de Balalau, era fiel y concienzuda, pero
tenia casi la misma edad que el director. Era muy trabajadora,
pero Flores era la directora adjunta ideal para el senor Balalau.
Además siempre firmaba cualquier decisión que
tomaba el Consejo de Administración de la escuela, porque
hacia exactamente todo lo que el quería, sin discutir,
aunque fuera ilegal.
En la preparación, la jefa era Irina, alta, delgada, morena
de pelo corto y gafas, cón una mirada permanentemente traviesa,
siempre preparada para observar a la gente y ser chismosa.
La Jefa del departamento de Frances era flaca, de estatura media
y cabello castano, cón gafas, parecia una nina. A todo
lo que ella hacia, pedia cónsejo a su madre que habia
sido maestra como ella. En su casa contaba todo lo que ocurria
en la escuela y sobre Balalau. Ella no queria que fuera la subdirectora
de Balalau, porque Flores era modesta, y tampoco era muy inteligente
ni ambiciosa. Balalau no necesitaba una mujer demasiado inteligente,
tenia suficiente mente para los dos. No queria imponer su voluntad,
en el colegio siempre mantuvo a las profesoras que eran receptivos
de los avances de Balalau. Con las profesoras que rechazaban
al director, este se deshacia rapidamente de ellas, debian marcharse
a otras escuelas.
En cambio ella la primera vez que entro en el colegio y conoció
al director, se enamoró perdidamente de Balalau, fue
un amor a primera vista. En su pueblo no conocía a nadie
de quien enamorarse y cuando llego a Bucarest y empezó
sus estudios en la facultad todas eran mujeres. Entonces ella
se quedo en casa porque los examenes se realizaban a distancia,
ónline, y los examenes se acompañaban de las respuestas,
estos estaban incluidos en el precio. Además estaban
incluidos los titulos despues de la graduación, Flores
llego a Bucarest para recoger su titulo. Asi que Balalau era
el primer hombre que la habia mirado asi. Que hermoso le parecia
Balalau a Flores! Sus ojos azules penetrantes, cuando se fijaron
en Flores, parecia que el cielo se reflejaba en ellos, su rostro
de caracteristicas regulares y el cuerpo bien proporcionado,
le gustaba a Flores, que inteligente era Balalau. Resolvía
todos los problemas, el lo solucionaba todo rapidamente, para
la casa que le dio a ella, se subasto para su venta y la recibió
para cada uno de los directores en Budapest. Balalau recibio
el dinero del hombre y se aseguro de ganar la subasta. Flores
nunca había conocido un hombre como el. Por lo tanto
no era dificil ceder a todo lo que el quería, a pesar
de que era el primer hombre de su vida. Entonces todo parecia
de color de rosa. El señor Balalay tenía una esposa
que de ninguna manera se iba a divorciar o dejar a sus dos hijos.
Además se dio cuenta cuando se convirtió en su
amante, que no era la unica y sus jovenes companeras que eran
nombradas jefas de departamento, con ellas era una competición,
ella primero se sintió molesta, luego se le fue pasando
y se consolo. Ella era su preferida, ella era mejor que las
otras, y solo ella habia sido elegida como directora, por lo
que se sentia superior a todas las demás. Cuando Balalau
se llevaba a las muchachas, entonces Flores no pudo soportarlo
más y sus colegas de sufrimiento se sentían de
la misma manera. Era necesario hacer algo para detenerlo y si
no podían debia de vengarse.
Cón las alumnas no podian competir, a pesar de ser más
versadas que ellas, como todas las adolescentes de esta generación,
más enérgicas, y experimentadas en el sexo, no
tenian ninguna posibilidad cuando se comparaban cón su
ultima adquisición.
La chica se enamoro locamente de el, le escribio cartas de amor
e incluso se hizo una camiseta dónde imprimió
la imagen de Balalau y fue asi vestida al colegio. Tanto las
alumnas como las profesoras querian a Balalau. Se emociónaban
cuando Balalau las tomaba entre sus brazos paternos, tanto en
los pasillos como en los salones del colegio. Flores queria
encóntrarse ella sola entre los brazos viriles de Balalau
cuando estaba en los pasillos. Era como una confirmación
de sus sentimientos y de la relación existente entre
ellos.
Flores era una mujer de más de 40 años, que no
aparentaba su edad, de estatura media, delgada, cón el
cabello castaño, corto, ligeramente óndulado,
sin maquillaje y vestida siempre con modestia, con colores apagados,
desvanecidos, en tónos verdes o marrones. No se maquillaba
nunca y tampoco iba vestida a la moda. Su ropa escolar, era
un abrigo verde que ya lo utilizaba cuando era estudiante y
un traje pantalón marrón. De hecho Flores no entraba
en las tiendas, asi que no realizaba compra alguna. La mujer
empleada en la administración del colegio le compraba
la comida. En ese momento, le trajo pan y una lata de sardinas,
que puso sobre su escritorio con la intención de abrir.
La pobre mujer incluso en su tiempo libre, le realizaba las
compras aunque tenia familia numerosa.
Toco a la puerta del director la profesora morena de edad media.
-Buenos dias, senora directora. Tengo un problema.
-Fuera, fuera! –gritó a pleno pulmón Flores.
Por que no puedo tener privacidad en mi despacho? Si quiero
cambiarme de ropa interior porque entran todos en mi despacho.
Yo solo hablo con los jefes de departamento. Que es mi despacho,
la estación norte? Se comportaba si como habia aprendido
de Balalau –recordo Flores. El hablaba solo cón
sus amantes, los otros profesores eran echados del despacho
gritando. Flores penso que nadie en su pueblo se cambia de ropa
interior varias veces al dia. Lo sabia todo gracias a Balalau.
Que rapido y bien habia aprendido de el.
-Callate –grito Flores- Fuera! Comenzo a ir rapida en
linea recta hacia la puerta, marcando los pasos cón algunos
ruidos, repitiendo el acto, como si ella los expulsara a un
perro que queria atacar, al igual que ella hacia en las calles
de su pueblo natal.
Flores realmente no hablaba solamente cón el grupo de amantes
de Balalau como el hacia. Otra persóna ni siquiera no habia
recibido en la oficina, Flores penso que habia aprendido de
Balalau y que era necesario aplicar la misma tactica. Solo que
el parecia hacer mejor algunas cosas, que ella no podia hacer.
Flores era dura cón sus subordinados, pero cón los inspectores
era timida.
Cón los jefes de la inspección, Flores era diferente, no podia
cónversar cón emoción, cuando ella llego a la inspección, logro
susurrar de modo fragil, solo cón algun porter o una secretaria.
Cuando aparecio el inspector, ella se escóndia detras de la
puerta. Cuando estaba a solas cón el inspector, su boca se apretaba
instantaneamente y fracasaba su intento para articular algun
sónido. Sus pies tropezarón como las raices de un arbol, fijandose
en lo mas profundo de la tierra, no era capaz de dar un paso
y permanecio fija tras la puerta durante la inspección. No tenia
coraje de pasar el umbral de la secretaría.
La profesora que habia visto muchas veces esos gestos, se fue
en silencio. “Porque se realizaban los cursos de comunicación
de dirección, si casi todos los directores se comportaban asi?”
–penso ella y Flores entro en la oficina. Se hizo silencio
en la entrada e inclino su cuerpo fuerte hacia un lado, como
la torre de Pisa y los brazos en jarras, mirando Flores a los
profesores, esta era la posición que el hacia por costumbre.
Cuando lo veia tenia la sensación de ir a enderezarlo para que
no cayera.
La puerta se abrio rapidamente y aparecio Elena, una mujer energica
de aproximadamente 55 anos, pelirroja, que habia sido directora
adjunta.
-Has oido Flores? Me deshice de Balalau –dijo encantada
la mujer.
Ver que la mujer se encóntraba entre las que no habian olvidado
y todavia sentia rencor cón el. Elena solia golpear a los estudiantes
cuando eran indisciplinados y ella estaba enfadada. Balalau
la sancióno por ello.
-Por fin habia escapado del castigo! Y del miedo que si seguia
vivo siempre podria volver como director, despues de un escandalo
gente como el, podian volver a su puesto o ser promovidos a
una posición mas alta, ahora habia escapade de esto.
-Si, eso me habia dicho Maria –respóndio Flores en voz
baja.
- Bueno, y no te alegras? Ahora ya no tenemos enemigos –dijo
Elena entusiasmada, mostrando su alegria y sin verguenza.
- Y Canuto? Y Boicu?-pregunto Flores triste.
- Ehh! Nosotras tenemos una aguja en su piel –acentuo
su companera cón optimism. Pero ahora tenemos que celebrar lo
de Balalau, he mandado a Mimi para que vaya a comprar unas hamburguesas
y cerveza en el supermercado cercano.
- Bueno –dijo penitente Flores, pensaba que iban a ahogar
las penas cón la cerveza menos amarga. Entones, Elena
le recordó lo mucho que sufrio Balalau, y eso fue mucho
peor.
- Uffff! Pero ella todavia lo amaba, y el dolor continuaba quizás
algun dia pasara y la culpa tambien.
Flores pensó que nadie sabía lo que sentía
en su alma. “Balalau no era un mal hombre” –se
dijo ella –“El no era culpable de ser amada por
tantas mujeres”.
- Voy a hacer “kolyvas”, es el momento de hacer
este postre para hónrar a los muertos –dijo Elena
con entusiasmo, entonces trato de esconder su sonrisa
- Crees que van a donar un poco de dinero de los profesores
para la ocasión? Era únicamente dinero para hacer
sus “kolyvas”. Después entro en la oficina
y se quedó mirando una foto de Balalau que había
llevado a la oficina.
-Quien es el de la foto? –pregunto una profesora recién
llegada a la escuela.
- Es el ex director Balalau –dijo el ex subdirector de
la época de Balalau.
-Pues no se parece en absoluto –observo la joven.
- Fue un hombre hermoso el señor Balalau, pero después
se produjo una verdadera conmoción cuando cambio por
completo. Envejeció repetidamente, cano y con unos rasgos
faciales apretados.
Pero Elena leía a Flores como si fuera un libro abierto.
Era una mujer con mucha experiencia en su vida, especialmente
desde que el hombre había muerto y ella se sentía
sola como un niño abandonado. Flores era la mimada de
Balalau y la estuvo protegiendo de las dificultades de la vida.
Balalau sostuvo su mano, por lo tanto, todo su universo era
Balalau. Su mundo fue creado en su mente solo cón Balalau.
Entro a continuación, una rubia regordeta, se llamaba
Madi y era una líder sindical.
-Ehhh! –dijo ella –Flores puedes estar en tu puesto
toda tu vida y no tienes que penar los pecados con Balalau.
Sin él, ella era una pobre sustituta y tenía que
examinarse cada año, mientras que los demás no
tenían que concursar en su vida, tenían una vida
más fácil y con unas posiciones más estables
y de liderazgo. No hubiera llegado a directora de ninguna manera
si no hubiera sido por Balalau. Que relaciones necesitaba para
ello? No tenía ninguna oportunidad –dijo Madi –era
simpático el ex director.
- No creó más que problemas y tú sabes
cuánto hizo mal Balalau, que iba con todas las mujeres
–dijó Ana- Flores no fue culpable de que el muriera.
Balalau había hecho lo mismo, y entonces nosotros no
nos sentíamos hostigados. Canuto y Boicu eran los culpables,
ellos hacían cambiado los escenarios. Ellos también
habían creado problemas.
–Nosotras solo habíamos informado y prevenido las
desviaciones de Balalau.
- Si -pero sintió una conmoción cuando vio a la
mujer que amaba y que tanto la ayudo y no sería nada
sin él, burlándose de él, haciendo escenarios
y burlándose, al igual que cualquier extranjero que venía
como profesor nuevo al colegio.
Nunca se recibían en el gabinete a los nuevos profesores
recién llegados a la escuela, Flores fue la excepción
de todas las chicas del harén de Balalau –me refiero
a hacer lo que hizo el.
En eso Madi tenía razón. La única experiencia
que tuvo Flores con los
hombres fue con Balalau. En otra escuela ella no habria sido
profesora, todo lo que ella hacia había aprendido de
el.
Era cierto que en situaciones nuevas, no sabía que hacer,
no todo estaba en la norma e hizo alguna estupidez, pero ella
era la directora y nadie le dijo nada. Ella sabía que
el ministro despidió a Balalau porque no tenía
el apoyo del consejo de profesores y administrativos. Ella no
se equivocaria en eso, era necesario tener su apoyo y siempre
seria directora.
Por lo demás, ella podía hacer lo que quisiera,
en realidad cada uno hacia algo ilegal y ninguno fue despedido.
Ninguno tenía que ser el director, todas las profesoras
con los famosos títulos de enseñanza de la izquierda,
después de la destitución de Balalau, este tuvo
su primera conmoción cerebral, y ella no era culpable
de ello. Boicu y Canuto se quedaron todo el día en la
televisión y dieron entrevistas a todos los periódicos,
narrando todos los acontecimientos sobre Balalau, Se utilizó
el hecho de que una estudiante se había enamorado de
Balalau y que este además tenía información
sobre Canuto. Pero no fue por ello que fue destituido. No existía
un consenso en los consejos que se habían realizado.
Flores pensaba hacer un control en el cuerpo C del colegio,
ella salió al pasillo, los niños de primaria gritaban
y corrían por los pasillos. Flores los tranquilizo con
un grito, tal y como había aprendido de Balalau.
- Calmaos de una vez, hijos míos! Entonces paro a uno
de los niños para que no golpeara la pared. Los estudiantes
de octavo grado se tiraban uno sobre otro las botellas de leche
de plástico sobre sus cabezas, junto cuando sonaba el
timbre.
-Flores, Flores!- gritaron para alertar a los compañeros,
todos se calmaron de inmediato.
Flores estaba muy molesta que todas las profesoras y todos los
alumnos la llamaran por su nombre de pila, Flores. Muchos de
ellos ni siquiera sabían su verdadero nombre. Especialmente
las profesoras recién llegadas. Los estudiantes no sabían
tales nombres, cuando ella era subdirectora bajo Balalau, ella
daba la lata diciendo que Flores no le gustaba, porque era una
formula cariñosa, mimada de Balalau, el la llamaba así,
lo que había llevado a los demás que también
lo hiciera. Ahora, sin embargo que ocupaba el cargo de directora
quería que la llamaran “Señora Ion”,
pero ella no podía imponer esta directriz, sin embargo
se esforzó en ello, le molestaba que cualquier estudiante
fuese a buscar a Flores, ella hizo la observación pero
luego la llamó así otra vez.
-Señora, señora, tu ya sabes quien soy, soy una
estudiante –dijo Gigel, de la novena clase de la escuela
de artes y oficios.
-No es posible, Gigel, tu no tienes el bachillerato –dijo
Flores.
-Señora directora si es posible, mi primo trabaja en
el extranjero, para estar en la sesión, me dejo sus cursos
y el me dijo que debía hacer, para ir en su lugar al
examen y que copiara las páginas que quería. Y
yo he sacado unas mejores notas que el. Se va a alegrar cuando
venga.
Flores salió fuera del centro y entro en el patio. Era
el descanso y los niños estaban jugando. Una adolescente
con cara de muñeca y filiforme salto con su espalda mientras
bromeaba con una compañera, ella dio dos saltos en la
espalda.
En la puerta del ala C apareció el Sr. Boicu. El impulse
de la estudiante fue tan poderoso que sacudió al Sr.
Boicu y cayo sobre la otra chica. Las estudiantes se rieron,
eran de la clase dónde Boicu era profesor. El resto,
sin embargo, ni miraban, durante el bullicio y la agitación
que había durante el descanso.
El señor Boicu se levantó y se sacudió
el polvo.
-Que hace Sr. Boicu? –pregunto Flores.
-Necesitamos hablar lo antes posible –dijo Boicu. El profesor
Andreesu, recién llegado está muy bien preparado
en primer grado y con experiencia, además ha trabajado
en proyectos internacionales en curso. Porque nuestro buen señor
Talpoiu, se dormía con la cabeza sobre la mesa en la
clase vacía sin estudiantes.
- Y, que sugiere Sr. Boicu? –pregunto Flores.
-Nosotros vamos a cambiar el perfil de las clases y haremos
la salida del perfil de Andreescu.
-Pero, señor Boicu, nosotros ya hemos cambiado dos veces
los perfiles de las clases y los catálogos del año
escolar –dijo Flores.
-No hay ningún problema, nosotros tenemos que hacer lo
importante para nuestro interés, para que nadie nos controle
–continuó Boicu.
Flores pensó y recordó que el Sr. Balalu fue despedido
por la falta de apoyos, si usted tiene apoyos, todo está
bien, dedujo ella. Con respecto al resto ella podría
hacer lo que quisiera. No especifico en el pago estimado de
otras irregularidades.
Así que los otros podían hacer lo que quisieran
y ella continuar sin obstáculos. Solo me pregunto si
será ilegal o ilegal. Ella no sabía que hacer,
solo sabía lo que hacía Balalau. Tenía
razón el señor Boicu, que era el mejor de los
profesores sin experiencia, que no había aprendido mucho
y que había comprado su título universitario.
Todos habían sobornado a la universidad y al trabajo.
Como hacer que las horas contaran? No era necesario hacer grandes
lecciones. De hecho, ese fue el credo de Balalau, como director
que puso de subdirectora a Flores y a los jefes de departamento
a sus compañeros de promoción.
Las profesoras experimentadas con grados de enseñanza,
se escaparon rápidamente, y así estuvo quince
años sin problemas. El mantenía a los viejos,
los que habían sacado el gato por la cola y sin aspiraciones
profesionales ni ambiciones que se dormían como Talpeanu.
Pero Boicu, esta constantemente ansioso, dado que como profesor
era mediocre, pero, que podía cambiar el como maestro,
solo ellos habían destituido a Balalau, y no solo el,
los escenarios diabólicos que creaba María, la
profesora nueva que vivía en la casa frente al edificio
y pidió al Sr. Aguardiente que se balanceaba sobre sus
pies, tratando de no caer.
-De la casa fue directamente a la escuela? –pregunto ella.
-Si –respondió el señor Aguardiente.
-No hizo nada más? –continuó la mujer.
- El señor Canuto sabe la historia, es el más
viejo de aquí, pregúntele a él.
-Señor Canuto, porque fue desde el colegio fue a la casa?
–pregunto de nuevo María.
-Un hombre de negocios quería comprar una casa barata,
los directores de las escuelas dieron un apartamento de tres
habitaciones para cada uno –respondió el hombre.
-Pero para muchos estudiantes, no era mejor estar en casa? Muchos
de ellos Vivian cerca de Bucarest y hacían el viaje periódicamente.
Bueno, cada uno con sus intereses – dijo Canuto.
-Balalau hizo esto solo a su interés. Una profesora de
otra escuela fue su perdición, él iba con ella
y se llevó todo su dinero –continuó este.
-Bueno, Como tenía todo el dinero? –pregunto María
sorprendida.
-Muy sencillo –dijo Canuto – El permitió
a la mujer que retirara el dinero que tenía en el banco
y eso fue lo que paso.
Flores empezó a inspeccionar, para llegar al metro cruzo
el parque, había flores de todos los colores, naranja,
rojo y todas las tonalidades de rosa, dispuestas en escalones
se mostraban ante sus ojos cansados. Flores de repente se sintió
débil. Se sentó en el banco más cercano
al lado de un sauce llorón, junto al lago. Alrededor
del lago, entre los sauces, extraordinariamente altos, con ramas
muy largas, que parecían a lo lejos que eran melenas
negras peinadas de alguna tribu africana, que se encontraban
vigilando los arboles de las familias de las coníferas
con sus frutos esféricos y con sus hojas minúsculas
como si fueran de bonsay.
El barco de madera abandonado en el lago, lo acompaño
involuntariamente, en el instante de las épocas primordiales.
Un grupo de cañas se balanceaban suavemente por la brisa,
cerca tenía tres o cuatro ejemplares tímidos de
caña.
Flores no era del tipo de mujer sensible a la naturaleza, nunca
se había sentido atraída por ella. Ni siquiera
en su pequeño pueblo, dónde había unos
lugares encantadores, Flores no se había sentido impresionada
por ninguno. Los sentimientos que le despertaba la maravilla
de la naturaleza dependían del receptor. Sin embargo,
ahora, cuando se sentó en el banco, sus ojos se miraron
en el espejo del lago, cubierto por una constelación
de lirios con los bordes de un tono rosa dulce que se disipaba
en el centro en un color blanco brillante.
La mirada se deslizo en aquel momento hacia los nenúfares
altos, de más de un metro, con grandes flores como girasoles,
que bebían ávidamente el agua que le daba vida
desde las profundidades del lago, se dejó guiar por sus
sentimientos…
Luego, observando los reflejos de plata del agua, pudo sónar
que se le aparecían las hadas del lago, para hacer realidad
sus deseos.
En una hoja de nenúfar se encontraba de una forma placida
una tortuga con su caparazón de color azul oscuro. Otra
más alegre subía lentamente los escalones que
hacían las raíces de un árbol. Un hombre
de tez olivácea salto con alegría atrapando tortugas,
algunos niños pequeños junto a sus padres se reunieron
rápidamente a su alrededor.
- Es una rana exótica -dijo el hombre oscuro –
en la tienda de animales había y eran muy caras –dijo
entusiasmado, pensando con apetito con la comida que se haría…
Algunas personas las traen hasta aquí y las abandonan
en el lago.
-Yo tengo una –dijo una señora de mediana edad.
-Es una tortuga, mama? –pregunto un niño pequeño,
sin llegar a creer que estos animales existían realmente,
solo los había visto en los dibujos animados. Creía
que eran dragones y los príncipes…
- Si, es una tortuga –respondió la madre.
- Por favor, déjela libre! devuélvala al agua!
–rogaron los niños.
- Si, es un ser vivo, debe vivir, por favor! –insistieron
las madres y los niños que se encontraban a su alrededor.
El hombre dejo a la tortuga lamentándose, no tenía
ninguna posibilidad de cogerla. Sus sueños quedaron en
nada. Pensó en lo desafortunado que era justo al tiempo
que los niños se habían marchado. Eh! Estaba solo,
quizás volvería a tener suerte.
Los patos silvestres, con sus plumas de tonos grises moteados
con plumas azules y verdes y muchos polluelos se reunieron en
la orilla del lago. Los pobres se asustaron de las corrientes
del agua cuando empezó a brotar el agua de las fuentes
que había en el lago.
Las salpicaduras de agua de plata que brillaban debido a los
rayos del sol. Por una parte del agua, Flores vio el arco iris
entre las gotitas del agua de la fuente, y por encima se observaban
vapores frágiles entorno a la figura de una pequeña
sirena.
Dos hombres gigantes, nerviosos y musculosos, custodiaban celosamente
esa inmensa tranquilidad acuática, como si habitasen
en sus profundidades. Quien podía decir que no existía
un preciado tesoro? Que bien estaría cavando y arando
en mi pueblo con ayuda de mi madre –pensó Flores.
- Que lastima, esos hombres orgullosos descansando todos los
días y observando el lago, y esa era sus única
ocupación! Cualquiera era mejor que el hombre joven,
guapo y bien vestido, que anunciaba una empresa de cambio de
divisas.
-Estas personas aman lo que hacen. A mi, también me gusta
mucho ser directora, lucho como puedo para serlo toda la vida,
voy a mantenerme ahí con dientes y unas, con todo mi
ser. No dejare que haya ningún rival en el colegio. Todo
aquel que tenga una posibilidad terminara conmigo –pensó.
Flores miraba arriba y lejos del banco, parecía que hubiese
estallado la cólera desde su corazón. Se sentía
indefensa como las tortugas. En la entrada aparecían
tallas de madera que representaban a personas.
-Mira, una tiene un parecido casi perfecto con el Sr. Canuto
–dijo Flores, cuando se acercó a los aparatos de
gimnasia que recientemente habían instalado en el parque;
y sonrió pensando en que diría Canuto de la semejanza.
Parece que poso para el escultor cuando creo la imagen de madera
estilizada, pero solo el aspecto hacia que se pareciese a el.
Algunos niños las dibujaban como para romperlas.
- Me pregunto si sobrevivirán?-pensó Flores.
Se dirigió sobre el bulevar rápidamente para llegar
al metro, bajo las escaleras y entro en el metro. En frente,
un adolescente masticaba chicle, de vez en cuando, expulsaba
de su boca el chicle y soplando creaba grandes bolas de goma.
A continuación, un joven lo observaba ávidamente
y también masticaba chicle. En la primera estación
subieron un par de personas de unos cincuenta años, ambos
masticaban chicle.
La mujer, con aires de señora, soplando un globo que
se le rompió en su cara. Llegaron y otros dos chicos,
devoraban chicle también. En la siguiente parada, entro
un grupo de mujeres de entre cuarenta o cincuenta años,
parecían compañeras de trabajo, y también
masticaban chicle con fervor.
Flores miro a las personas que estaban sentadas frente a ella
y soltó una carcajada. Todos estaban masticando esa elástica
invención con el ritmo mecánico de una manivela
como la de los ejes de un vagón de tren y de metro.
Como se sincronizaban! Tenían una velocidad idéntica
todos mascando. Entonces noto algo molesto entre su melena y
se notó un chicle pegado a su cabello. “Ha escupido
uno de los consumidores” –pensó ella.
En frente, un grupo de jóvenes entraron lentamente, como
si tuvieran los pies torcidos, trato de pasar, pero no tuvo
ninguna posibilidad. “No quiero ir a su paso de caracol”
–se dijo.
- Chicos! Que hacéis que no os movéis? –
Exclamaba un anciano alegre – yo voy más rápido
que ustedes.
Finalmente fue capaz de alcanzar la salida, alcanzando la plaza
romana.
Tuvo un ritmo más rápido para realizar una próxima
inspección al parque. Cuanto más se acercaba,
sus pies parecían que disminuía su velocidad,
debía hablar con los empleados acerca de la inspección?
Que temía Flores? Incluso no podía hablar con
las secretarias, en la casa tampoco podía hablar con
el portero o la doncella. La lengua se le entumecía,
la boca se cerraba, por eso siempre enviaba al maestro Canuto.
Este no tenía miedo escénico, el podía
hablar con cualquier persona, incluso durante su nombramiento
como directora, Canuto tomo la palabra.
Cuando ella era adjunta de Balalau, él lo resolvía
todo, Balalau nunca tuvo miedo escénico y no tenía
miedo de nada ni nadie. Ahora, cuando él no estaba, necesitaba
más la ayuda del Sr. Canuto. Pero hoy Canuto estaba ocupado.
Estaba en su trabajo para resolver algunos problemas surgidos
de forma urgente.
Que habría hecho Canuto en este momento? Cuando tenía
que ir a estos actos para la inspección. Flores pensaba
que en realidad no tenía miedo. A los maestros de todas
las edades les gritaba y los expulsaba independientemente de
cualquier cosa y era el que más criticaba en los Consejos
Escolares. Para cualquier cosa. Le gustaba burlarse y humillar
a aquellos que pensaba que eran más inteligentes, no
podía ella de cualquiera que tuviera más inteligencia.
Ella ahora establecía quien era más inteligente
y quien no lo era. Con la inteligencia no hacía nada,
ni con honestidad, ella era la directora y no resolvía
el trabajo, con la inteligencia, que estúpidos eran algunos
en el trabajo actualmente. Para ella, lo mejor eran los profesores
que no hacían mas horas. Era ella la que tomaba las decisiones
y así decidía. Nadie podía negar esto.
Y el Consejo de Administración, las ex novias de Balalau,
aprueban todas las decisiones –pensó Flores.
Flores entro por la puerta, se acercó lentamente de la
puerta de secretaria y abrió tímidamente la puerta.
Los sonidos apenas le salían de su boca.
- Hola Señora directora! dijo con voz alta la secretaria
cón jovialidad, una joven rubia regordeta, con características
masculinas, duras, cercana a la jubilación. Tenía
la aprobación firmada por el Inspector General.
-Gracias –murmuró Flores tímidamente y tomó
la hoja feliz. Que directora genial soy! He obtenido para el
colegio la aprobación de acortar el programa de invierno!
Lástima que la primavera haya llegado y no podía
beneficiarse del programa del mes. Pero es todo un logro! –pensó.
Es necesario un Consejo de Profesores para informar todo lo
que había conseguido. Para conocer cualquier profesor
de colegio que otra directora mejor que ella, no la encontraría
en otro lugar.
Llego, el día del funeral. Los profesores, los estudiantes,
los conocidos portaron a Balalau en su último paseo.
Un grupo de chicas del colegio gritando y llorando en voz alta:
-Balalau, te queremos!
Sus ex novias, tenían sus rostros petrificados, como
la piedra, no trasmitían nada sus rostros. Solo la cara
de la esposa de Balalau se transfiguro de dolor.
El sacerdote hizo su discurso. Del Colegio, ninguna de sus ex
amantes, ninguno de los directivos, dijo ninguna palabra. Ni
siquiera los profesores que eran sus amigos y siempre lo ayudaban,
no dijeron ninguna palabra. Impresionaba la trágica muerte
del hombre, incluso aunque no fuera cercano. La reacción
de sus ex novias no era comprensible. Solo Dios sabía
lo que estaban pensando, más sobre todo lo que sentía
Flores.
Desde esa noche, Flores no dormía tranquila, la imagen
de Balalau le aparecía constantemente ante sus ojos.
Las pesadillas eran interminables.
|
EL
HARÉN
Capítulo 3
Vacaciones de verano
|
|
|