Cuando era pequeño vió en sus padres, que el amor no tenía
ningún valor, cuando tenía hambre su madre no había hecho
la comida, como de costumbre y él tenía que buscar comida
como siempre, en casa de las vecinas o mujeres conocidas.
No tenía compañeras, ya que la mayoría de estudiantes de la
Universidad en la especialidad de automotor por carretera
eran chicos, eso era la dirección que quería seguir debido
a que a él le gustaban los coches y su padre lo apoyaba. Pero
podía visitar a las esposas de sus amigos, ¿Cómo era Elena,
la esposa de Andrei? Trabajaba en el taller de teñido de la
fábrica "Bandera Roja".

Era una mujer morena, con el pelo
corto, tipo campesino trabajador, como de hombre, bien hecho,
no era pobre, nada de grasa, ella estaba en casa y como siempre
se lamentó: - Andrei está estudiando y trabajando todo el
día. Me descuida todo el tiempo, no me siento en absoluto
mujer, la mujer continuó inmersa en el pensamiento. Su sueño
era todavía un hombre guapo, inteligente, trabajador y leal
como Andrei, pero que tuviese relaciones sexuales con ella
más a menudo. De la misma manera que había leído en los libros
de amor, en su trabajo cuando no había demasiado trabajo pintando
coches. Sin embargo su salario estaba bastante bien, incluso
ganaba más que su marido, que era estudiante. Pero Andrei
necesitaba trabajar duro para obtener dinero con el que mantenerse
a él, a su esposa Elena y a su bebé. Su sueño era descansar
y no estar fatigado, dormir y ser feliz, como un perrito en
su cama tras muchas horas de trabajo agotador. Andrei era
un hombre hermoso, moreno, con cara de actor de Hollywood,
de estatura media; muy inteligente y trabajaba duro dado que
provenía de una familia de pocos ingresos. Su padre era carpintero
y su madre ama de casa y necesitaba pagar el alquiler de su
casa, la casa de un compañero de estudios, de clase adinerada,
con una situación financiera mejor. Tenía dinero para el alquiler
y también la visión de los videos, porque era la única posibilidad
que tenía de ver películas extranjeras, especialmente aquellas
de alto contenido sexual y pornográfico. Las palabas de la
mujer no quedaron sin efecto sobre Nicky, era un chico amable,
el tenía abundantes talentos y consolaba con alegría a la
pobre mujer. Elena se sentía atraída por la estructura atlética
(físico) del hombre alto frente a ella, con su pelo negro,
rizado, boca pequeña y labios carnosos; tenía algo infantil
y a la vez parecía tan masculino, con la barba sin afeitar.
"Voy a darle a cambio un gran plato de sopa de fríjoles"-
pensó la mujer feliz. -¡Qué deliciosa! ¡Eres una cocinera
increíble!- dijo Nicky encantado y entusiasmado, sorbiendo
ruidosamente el liquido humeante de la cuchara. "Es deliciosa,
pero mañana voy a ir a comer con mi padre"-pensó Nicky. "Sera
un verdadero placer". Su viejo padre, rondaba los sesenta
años y tenía unas relaciones más tranquilas con las mujeres.
Conoció a una rica húngara, Llona, que vendió una casa. Llona
era gorda, de pequeños ojos azules, su pelo casi calvo levemente
tintado de rojo como el fuego. El señor Olive siempre era
cortés y amable con las mujeres. Con ese comportamiento siempre
había conquistado a las mujeres que había deseado. Con la
cara roja permanentemente, alto, corpulento y calvo, con unos
pocos trazos de pelo blanco, parecía atractivo a muchas mujeres.
Llona, su última conquista, tenía un talento especial, como
todas las mujeres húngaras para cocinar bien, comida muy picante.
Al principio de cada comida servía un vaso o dos de aguardiente
de ciruela, posteriormente una deliciosa sopa húngara junto
a un goulash picante y apetitoso, las tartas de Llona al finalizar
la comida eran más que unos verdaderos placeres culinarios.
"Es fuerte el viejo, me gustaría tener cerca una amante como
Llona" -pensó Nicky soñando-, "Nunca tuve suerte de conocer
alguna así". Las mujeres con las que tenía aventuras, vecinas
del bloque de su madre, que habían crecido con él, le gustaban
las sensaciones pero no eran demasiado maestras de acción.
Pensó inmediatamente en la señora Irimia, mujer fuerte pero
no muy hermosa. Tenía unos enormes pechos, cuando cubrían
su rostro, estaba completamente fascinado por ellos. Su hija
también tenía esos pechos, pero no se fijaba en él. Tenía
un novio, compañero de la facultad de Medicina, donde estudiaba;
era la misma donde se había instruido su madre. En la Universidad
de Brasov, los estudiantes son demasiado serios -pensó Nicky-
especialmente las chicas. Él no tenía ninguna posibilidad
con ellas. Consiguió engañar una vez a Ildiko cuando tenía
exámenes atrasados de recuperación en otoño y la residencia
de estudiantes estaba cerrada. Le ofreció alojamiento en casa
de Sacele, donde surgieron unas cuantas noches de sexo loco,
eso le convenció que lo que se decía acerca de las mujeres
húngaras que estaban dispuestas y eran buenas en la cama,
era completamente cierto. Llona miró a los dos hombres que
estaban comiendo con placer sus delicias, mientras dejaba
sus sueños volar, donde se encontraba en una playa con arena
y oro fino, donde la brisa del mar acariciaba sus fosas nasales
y el señor Oliva la trataba como a una princesa. Una playa
de Costa Rica, de la Costa del Sol o la Costa Azul… Solo tenía
dinero para viajar ella y el señor Oliva, soñaba vagar por
todo el mundo, en los brazos protectores del hombre, cuando
ella se había jubilado por fin había encontrado a su alma
gemela, aquella que había esperado toda su vida, su gran amor,
el señor Oliva. Pero ella no entendía su demora, probablemente
el hombre tenía sus razones, su trabajo que todavía tenía
que realizar. -¿Cuándo haremos el viaje a Grecia que habíamos
planeado durante mucho tiempo? -preguntó la mujer. - Cuando
tengamos tiempo, ahora no podemos ir. No puedo faltar mucho
tiempo al trabajo. El señor Oliva tragó el último trozo de
la tarta deliciosa y Llona pidió un poco de brandy. Poco a
poco fue sirviéndolo en un vaso de cristal, mientras soñaba
ansiosamente que escapaban de Llona, uno para coger el dinero
y encontrar a una mujer joven entre las trabajadoras que venían
al pueblo. El señor Oliva era ingeniero del Automóvil a la
fábrica "Bandera Roja". "Voy a aplazar los viajes de Llona,
con su dinero voy a viajar con otra mujer a tierras extranjeras"
-continuó soñando el señor Oliva.
- He quedado con una chica -dijo Nicky de pronto al señor
Oliva - Dame un poco de dinero, tengo que ir a un local de
lujo y cuesta más dinero. - Aquí tengo poco dinero, creo que
va a bastar - respondió el señor Olivo, mientras buscaba el
dinero en el bolsillo y se lo entregaba al joven. - ¡Gracias
papá! ¡Ahora tengo que ir rápido al encuentro! ¡Adiós y gracias
por la comida! - dijo Nicky, levantándose de la mesa marchándose.
"Con el dinero puedo invitar a ir al local más lujoso de la
ciudad "Aro", o a "La Ciudadela", pero está en la colina o
a "Poiana Brasov" y está un poco lejos" -pensó Nicky. Es mejor
ir a "La Cena", está en el centro histórico, cerca de Aro
y es más barato además me quedará algo de dinero -continuo
Nicky con su cadena de pensamientos- creo que le gustará a
Cristina.

Cristina era una chica rubia, con cara de muñeca, delgada, de mediana estatura. Nicky siempre se sintió atraído por las chicas más bajas que él, sentía que con su 1,94 las protegía, así se sentía más masculino, pero Cristina era demasiado tranquila para él, era la hija de un maestro, colega de su madre. La chica era buena estudiante en la Universidad además tenía una buena situación financiera. Ella no tenía aún veinte años y sus padres le compraron una casa y un coche, ella no había empezado su vida sexual con hombre pero sus compañeros siempre pululaban a su alrededor y la mimaban como a una princesa.
Nicky hasta ahora había tenido relaciones solamente con mujeres frívolas con las que se acostaba en la primera noche, pero con Cristina podía estar seguro de que ocurriera lo mismo. La muchacha salía de las clases de la Universidad y la esperaba a la salida.
- Vamos a tomar un café y una tarta de un local -dijo el joven, dirigiéndose al Boulevard del centro de la ciudad donde los locales se alinean uno tras otro.
Primero entraron en el Aro.
- ¡Esta demasiado lleno de gente! -dijo Nicky, volviendo sus ojos a través de los clientes del local, en su mayoría extranjeros.
Tengo que demostrar a Cristina que yo puedo ir al local más caro, pero la atmósfera de este no es demasiado agradable, así que vamos a "La Cena" como había planeado antes, ¡soy hábil! -pensó el joven.
"La Cena" estaba a poca distancia, entraron en el restaurante y subieron las escaleras, el camarero acudió rápidamente.
- Tráiganos dos cervezas Tuborg – pidió
Nicky.
- Yo no bebo cerveza, no me gusta, es amarga –dijo la
chica.
- ¡Deja que te enseñe a beber cerveza, para todo
hay un comienzo! – continúo él.
El camarero trajo las cervezas y las sirvió en los
vasos.
- La cerveza no se bebe rápidamente, tampoco tan poco
a poco como lo haces tú –dijo Nicky a Cristina.
Una vez que te acostumbres a ella, dejara de ser amarga y
la encontraras deliciosa –dijo Nicky.
- No lo creo –dijo Cristina, mientras apenas estaba
bebiendo tranquila de su copa.
Nicky recordaba su infancia. Su madre lo envió con
su padre en Sacele para vigilarlo y que no andará con
mujeres. La casa de Sacele era un residuo de una ex amante
del señor Oliva, que había muerto. Para evitar
problemas con su hermano, dado que tenía la mitad de
la casa, se la dio a su hijo mayor, Nicky. – ¡Ve
con tu padre, para que cuide de ti y no solo deba hacerlo
yo! –decía la señora Oliva, enfadada.
La madre de Nicky era profesora de matemáticas y se
sentía como si estuviera casi todo el tiempo en la
escuela, cuando tenía tiempo libre, ayudaba a los niños
con las matemáticas, ganaba mucho dinero y en su tiempo
libre, soñaba, que con el dinero que tenía era
para ir de viaje al extranjero y así visitar todo el
mundo: Egipto, Grecia, incluso muchos otros países.
Su padre, sin embargo, no tenía ninguna restricción
si era con Nicky, el muchacho observó con curiosidad
las orgías sexuales de su padre con las mujeres que
llevaba a la casa de Sacele, a pesar de que en esa época
la gente era menos libertina y había pocas mujeres
frívolas. Todas estaban obligadas a trabajar o si estaban
en casa debían ser mantenidas por sus esposos.
Su madre estaba deprimida por las aventuras de su marido,
además no sabía lo que estaba pasando con sus
hijos, pero ella soñaba con algunas chicas ricas y
que fueran médicos, para sus hijos y para su cuidado
en la vejez.
Desde los cinco años de edad, Nicky veía las
escapadas amorosas de su padre y las escenas eróticas
sin pudor, el sexo entro en la cabeza de Nicky para siempre.
Estaba obsesionado con figuras, posiciones… ¿Qué
haría yo ahora con Cristina? –pensó Nicky
y le dijo: -Como aprendí a leer en la escuela, fui
inmediatamente a visitar a mi vecino, el ginecólogo
y le pedí que me dejara ver su biblioteca y leí
algunos libros. El médico estaba encantado porque pensó
que yo era un chico estudioso y me los dejo inmediatamente,
que yo quería libros con cuentas para mi edad, pero
yo subí inmediatamente en un taburete para llegar a
la última estantería, donde el doctor había
dispuesto su libros de perfil sobre su especialidad y elegí
uno de anatomía con imágenes en color para documentarme
en el campo que me interesaba y así saber más
acerca de lo que hacía mi padre con sus novias.
Cristina miró asombrada a Nicky, nadie nunca le había
dicho eso.
- Y pronto tuve mi primera experiencia sexual práctica
–continuo Nicky- una vecina, profesora de historia,
era una señora mayor, de mediana edad me tentó
con una tarta de crema y fresas, ¡no pude resistirme
a tal oferta! Y este fue el inicio de mi vida sexual, ella
era bastante fea, tenía la piel oscura, delgada y seca,
como si tuviera solo piel en los huesos, parecía como
las mujeres mayores de Hawái. Y lo que ella me hizo
se lo tenía que hacer a ella, al principio estaba un
poco asqueado. –Voy a hacer lo que he aprendido –me
dijo la mujer, cuando tu ya no puedas estar conmigo, sin embargo
vas a poder satisfacer a cualquier mujer –dijo el joven.
Cristina estaba asombrada porque no entendía nada de
lo que hizo Nicky con la mujer.
-¿Cómo era tu vecina? –preguntó
ella con curiosidad.
- Mi vecina había tenido durante años un gran
sueño, casarse. Como tenía cuarenta y cinco
años y era bastante fea, no tuvo la oportunidad. La
suerte se apareció cuando menos se la esperaba. Conoció
a un italiano, más viejo en una discoteca e inmediatamente
le pidió que fuera su esposa, en pocos meses se caso
y se fue a Italia.
Nicky pensó de forma optimista – no he perdido
nada con salir con la mujer, ni siquiera me gustaba, pero
gané en experiencia, porque tuve pronto experiencias
con ella y con otra vecina más. Además se preguntaba
-¿por qué no tengo éxito con las chicas
de mi edad si soy guapo, alto, de casi dos metros, pelo negro
y rizado, agradable de cara e inteligente?
Cristina tenía empatía hacia él, como
si hubiera leído sus pensamientos, ¿Por qué
este hombre no utiliza su inteligencia para algo útil?
Solo tiene los coches y el sexo en su cabeza, como si no hubiera
otras cosas.
- La mayor escapada –continuó contándole
a Cristina -fue aquí en el restaurante “La Cena”,
conocí a dos mujeres esteticistas e inmediatamente
se fijaron en mí y no me pude resistir a la tentación,
no pude rechazarlas, aunque yo no sabía lo que me esperaba.
Esto fue lo más duro para mí, sin embargo, las
mujeres se divirtieron conmigo, se proponían afeitar
todo mi cuerpo, fue una experiencia nueva e inédita
para mí –Nicky pensó entonces –mereció
la pena, porque se completo una orgía sexual de los
tres, las mujeres estaban desinhibidas sexualmente y con una
imaginación extraordinaria, exactamente a mi gusto.
Entonces Nicky pensó- esto no se lo digas a Cristina.
- ¿Quieres que vayamos a un video? –le dijo a
Cristina-.
Sus compañeros de negocios, organizaban en sus propios
hogares el ver películas especialmente de contenido
sexual, dado que era la única forma de hacerlo en ese
momento.
Repentinamente en el restaurante apareció Vali, el
mejor amigo de Nicky. Vali era un muchacho serio, cursaba
primero ese año, pero a él le fascinaba la personalidad
de Nicky, quizá porque era opuesto a él. Su
pasión por los coches era la única cosa que
tenían en común. Sus padres eran médicos
y su padre dirigía un hospital.
Vali era un hombre fuerte, con un bigote grueso y tupido.
A los veinte años, era alto, gordo, peludo, con muchos
rizos rebeldes y un bigote grueso, parecía un hombre
de cuarenta o cincuenta años. Parecía un pastor
de Moldavia, con numerosas ovejas, con una piel de cordero
en la espalda, iba vestido de forma elegante, también
tenía un Jeep Aro, entonces estaba considerado como
uno de los coches más caros e incluso una motocicleta
de lujo.
- ¡Que chica más hermosa! Si no te casas con
ella, yo la quiero –dijo el joven.
- No tienes ninguna posibilidad –respondió Nicky
irritado, pensando que podía perder a Cristina –
Tómate una cerveza.
- Quiero una familia con muchos niños sanos, no voy
a poner en mi boca esa bebida, para no hacer niños
discapacitados –dijo Vali – Este es mi gran sueño,
¡tengo suficiente dinero!
-Sus padres son personas con dinero y pueden comprar lo que
quieran –pensó Nicky.
El sueño de Nicky era terminar la Universidad, porque
le gustaban los coches y quería trabajar con los conductores
y ser su jefe, le atraía fuertemente la vulgaridad
de esos hombres, le gustaría comportarse como ellos,
hablar como ellos,…
Pero era tarde y tenía que ir a casa, Nicky beso rápidamente
a Cristina, por protocolo, no para asustarla y ya estaría
más con ella.
Durante el camino pensó en Dorin, su hermano menor;
era exactamente lo contrario, pero este lo quería mucho
y lo veía como un santo, todo lo que hacía su
hermano mayor le parecía genial, a menudo Nicky trataba
de corromper a su hermano, pero no existía ninguna
posibilidad.
Físicamente era exactamente igual que su padre, pero
débil; un chico lindo, educado y bueno, estudiante
de primero, en un viaje a Bucarest lo conquistó una
estudiante de Moldavia, versada y más mayor que él,
estaba en el último año de la universidad y
con una experiencia sexual rica. Tras su insistencia, trajo
a Dorin a su casa de Brasov, para presentársela a su
madre y a su hermano.
Su madre, la señora Oliva, sirvió como a todos
los huéspedes una taza de café donde poder ablandar
una pequeña cucharada mojada en el tarro con 50 gramos
de crema que le habían regalado y lo servía
con grandilocuencia a sus visitantes durante todo el año.
- Voy a servir café frappe y crema –dijo su madre
con protocolo-. No es demasiado joven para encajar en mis
sueños –pensó la mujer – es campesina,
yo quiero chicas adineradas para mis hijos, pero como experiencia
Dorin es buena, incluso Nicky lo había dicho; Dorin
tenía que comenzar su vida sexual.
Por la noche, Dorin durmió con la estudiante moldava,
a la mañana siguiente, Nicky se alegro pensando que
por fin se había estrenado.
Le preguntó con curiosidad: Bueno ¿Cómo
fue? –preguntó Nicky.
-¿Qué?- Dorin contesto suavemente.
- ¿Cómo qué? ¿Cómo fue
la chica? ¿Ella conoce bien el trabajo?
- Nada, no hice nada –dijo el joven susurrando.
- ¿Y tu no sientes la necesidad? No miraba a la chica
mala, era realmente bueno del todo.
-No, no sentí nada –dijo Dorin.
Nicky recordó cómo le gustaba Dorin cuando el
profesor de órganos, máquinas y mecanismos que
amaba a chicos jóvenes le tocaba a él su parte
inferior, mientras escuchaba en los exámenes como saber
que hacían prácticamente con todos los estudiantes.
Tenía una esposa y niños, esto al Sr. Bottomo
le ofrecía una tapadera ideal. Le invitó a su
casa para pensar, dado que Dorin dejó para la recuperación
su disciplina.
Y parece que se había preparado bien, ya que saco un
diez en el examen. Dorin no sabía que esto le marcaría
toda la vida, pero también se aseguraba el futuro,
aunque fue uno de los últimos de la clase e incluso
no soñó en llegar a profesor universitario.
Al finalizar la Universidad, Nicky recibió un trabajo
del gobierno como ingeniero en una fábrica con el perfil
de auto en Medias. No fue de los primeros, pero no había
notas de la cola de jerarquía, no podía coger
algo cercano a Brasov, y con su especialización solo
existían dos lugares en el condado y estos estaban
ocupados por el primero de la clase, el hijo del rector de
la Universidad.
Llegó a Medias el 1 de octubre, había retrasado
un mes el comienzo del trabajo, porque no lograba despertar
por la mañana para ir en tren. Hablaría con
un amigo de Medias, Manuel, para resolver el problema de la
vivienda.
- En Medias te conozco a ti, ¿conoces a alguien que
podría llevarme a casa?
- Una conocida mía se casó con un oficial, ella
tiene un niño pequeño, pero el oficial fue adscrito
a otra ciudad. La esposa tiene una casa en Medias, recibió
una habitación gratis en el bloque de los oficiales
y como el resto lo tiene libre, lo puede alquilar.
La mujer lo estudió con cuidado, era enorme, con una
nariz como una trompa de elefante, su sueño siempre
había sido tener un bebe, ella tenía un buen
servicio con la contabilidad y una casa grande y bonita en
Medias.
Una aventura con un hermoso oficial tuvo como resultado lo
que ella quería, se quedó embarazada, se tuvo
que casar con ella para no dar explicaciones a sus superiores,
pero después del matrimonio y el nacimiento del niño,
el oficial se traslado a otra ciudad. Su hogar lo recibió
de forma gratuita por parte del ejército y podía
permanecer allí de forma libre, la mujer si quería
podía usarlo.
Nicky se presento al día siguiente a la fábrica
“Automecánica”, donde se le había
asignado. El jefe del departamento era un hombre atractivo,
alto, delgado, de facciones regulares. Una vez que completó
toda la documentación, lo mando al médico de
la empresa.
Nicky abrió la puerta y vio con asombro a una mujer
rubia, de mediana edad y muy bonita. Pensó de inmediato
en coquetear con ella. La mujer lo rechazó de inmediato
molesta y lo envió urgentemente a hacer un control
psicológico.
Al día siguiente con la sorpresa que la fascinante
mujer médico era la esposa de su jefe y que ella le
contó el hecho acaecido con el joven aprendiz de ingeniero.
Como resultado, se decidió enviarlo en una delegación
durante varios meses cerca de su casa en Brasov, a la fábrica
“La Bandera Roja” .
La delegación fue protectora para Nicky. Tenía
un lugar lleno de conductores, que hablaban y se comportaban
groseramente, como el siempre había soñado,
entre ellos había una mujer de mediana edad, delgada,
con nariz aguileña y mirada intrépida.
¡Bueno, ha aparecido un nuevo hombre por aquí!
¡Yo tomo a todos los controladores seguidos aquí!
¡Para probar y con esto, quizá me case contigo!
–soñaba ella, parpadeando. Y lo invito al depósito
de colorantes, donde se dirigía con frecuencia con
los conductores. Se acerco a Nicky y cuando ella le envolvió
con sus brazos alrededor de su cuello, el hombre no espero
mucho más.
Era como en las películas porno que él veía
con placer tantas veces. “Esta mujer vulgar incluso
conocía bien su trabajo” –pensó
Nicky plenamente satisfecho. Y paso el día pensando
cómo sería el día siguiente, pero el
depósito estaba lleno con los controladores que iban
a por el anticongelante.
Ana le hizo una señal con el ojo indicando el inodoro,
y Nicky comprendió inmediatamente la vulgaridad de
la mujer, estaba completamente loco. El pelo teñido
de rojo de la mujer no salía de su mente… lo
obsesionaba…
Los conductores solo sabían de mujeres de condición
baja. Ana era una puta y no demasiado hermosa, para ellos
no era más que una aventura de una sola noche. De hecho,
Ana no se perdía ningún controlador de conductores
en el trabajo, ella era la única mujer, siendo tan
frívola, no la quería ningún conductor
como esposa. Sin embargo, para Nicky, Ana era la encarnación
de su sueño, lo satisfacía realmente, Nicky
quería una mujer muy versada, con una rica experiencia
sexual, con la cual poder satisfacer todas las fantasías
más diabólicas. Esta mujer incluso superó
las expectativas. Tomando nota de la debilidad del hombre,
Ana obtenía plenamente provecho para ella. Ordenaba
a Nicky como un general y él no ofrecía resistencia.
“Qué energía fascinante tiene esta mujer
sobre mí” –se sorprendió Nicky al
pensar que no había visto nada en su vida como esa
mujer.- “Su deseo es ley para mí”.
El hecho de que Ana tuviera una niña, le gustó
mucho a Nicky. Vivía en una habitación con los
padres de Ana. “Tengo la oportunidad de ver no solo
desnuda a Ana, incluso a su hija y a su madre, la suegra;
y como el baño compartido con más apartamentos,
“mirando por la cerradura” –pensó
Nicky- “podré disfrutar con mis ojos, sin obstáculos,
sin molestias, libremente con las vecinas de todas las edades,
cuando ellos estén en la ducha”. El inconveniente
era del poco espacio para tanta gente, pero Nicky lo vio como
algo positivo. Además era el optimista de su clase.
Su mayor sorpresa fue cuando Ana le presentó a su padre.
- Este es mi padre, es mecánico y tiene un taller de
coches.
Tal cosa excedió los más grandes sueños
de Nicky. No tendría necesidad de ir por la mañana
a trabajar, ¿para qué? Con una empresa, cuando
quisiera descansar entre sus coches favoritos, algo así
lo vincularía para siempre a Ana, haría dinero
con el negocio. Esa empresa del viejo era pequeña pero
rentable.