La mañana era
fría.
Subiré las nevadas praderas
buscando entre lágrimas una
ermita sagrada.
Te recuerdo.
Gélidos ecos del silencio
invade mi alma con tu ausencia.
Tu muerte heló mi vida.
Fingiendo ante tu cuerpo inerte
que estoy viva.
Dolor frío.
Matan mis entrañas.
La nieve oculta mi tristeza.
Campanas repicando.
Reposaras en una fría
lapida.
Maldito invierno.
Tu gelidez se llevó a mi amor.
Mi guía será la sombra alargada
de un cementerio invernal.