Aprendí a callar...,
a mirar las estaciones del ser
hasta agotar la valentía.
A desprenderme de cada recodo,
en
cada esquina,
con el alma en mis versos.
A huir del silencio
pegado a mi cuerpo
y sentir frío, todavía...
Pretendo seguir
tras
las huellas desdibujadas
porque la ilusión tiene coraje,
quiere florecer
con
dignidad...
Elegiré un camino desolado
donde llueva
para dormir
mientras
espero...