Estás en > Mis repoelas > Colaboraciones

 

[21'00 HORAS]


C
OMO UNA AMENAZA,
las llaves sentimentales desde el bolsillo de mi chaqueta
 
caen al suelo.
Como a diario, se introducen en las grietas de la pared
y la voz de Nacha Guevara, como nunca, pone música a mi entrada:
Yo soy la Nacha, así me llaman...
Como un sueño,
como el recuerdo de un fotograma de cine de barrio,
como actores anónimos que se quedaron petrificados en sus sonrisas falsas,
como siempre
recorro la longitud del túnel que consuma el pasillo,
con el mismo cuadro mejicano,
la misma máquina de coser,
la misma marioneta de brazos abiertos,
las mismas flores de plástico,
el mismo silencio cuando Nacha se sienta en el suelo y descansa.
Delante del espejo
mi cuerpo se desborda como río revuelto,
sin diques, sin ser digno a la amenaza de un pantano.
Como siempre,
las líneas rectas se curvan, los músculos gotean,
y la chaqueta, la camisa, los zapatos, los pantalones, los calcetines, los calzoncillos
caen al suelo como las últimas gotas resbaladizas de un día de tormenta.
Y mi cuerpo se desborda entonces como un huracán
sin piedad de la bóvedas,
de las casas de campo,
resquebrajando la imagen que se refleja en el espejo.
Sin tristeza,
engañando poco a poco esa forma humana
que conserva intactos mis dos ojos.
La misma estantería,
como siempre,
los mismos libros con el orden de un diccionario enciclopédico
(Alberti, Benedetti, Borges, Celaya, Cernuda, Cuenca, Diego, García Lorca, Gil de Biedma, González, Hierro, Muñoz Aguirre, Neruda, Otero, Passolini, Pavese, Paz, Prevert, Quasimodo, Rodríguez, Rosales, Rossetti, Sola, Shelley, Ungaretti, Vallejo y Yeats),
las mismas antologías de disparates poéticos,
como siempre, las mismas novelas, el mismo álbum de fotos, los mismos catálogos,
los mismos armarios, las mismas corbatas, la misma cama con su colcha que amenaza tormenta.
El frío aliento del otoño que recuerda los abrazos del verano
me recorre la nuca y siento un escalofrío.
Y así, desnudo ante el espejo,
dejo caer una a una mi repertorio de sonrisas falsas,
la colección de palabras desechables
con que he envuelto el almuerzo de tantos proyectos
y el catálogo de manos que se desgastaron escribiendo tu nombre.
Recorro mi espacio,
como siempre,
y el abismo del silencio se refleja entre mis piernas.
De nuevo,
Nacha Guevara se presenta a su público con un grito de guerra.
De nuevo,
mis pies van marcando, paso a paso, las fronteras de esta nada.
Van marcando,
paso a paso,
como siempre,
los límites de mi desolación diaria.
Poemas de José Manuel Lucía Megías
Primer Poema ~ : ~ Poema anterior ~ : ~ Siguiente poema ~ : ~ Poema final
 


Página publicada por: