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[10'00 HORAS]


L
AS HORAS EN EL DESPACHO SON UNA BALSA EN EL ACEITE DE TU DESPEDIDA.
 
Me alejé de tus labios
                                               con el sabor del beso de Judas en mis labios.
Me alejé de tus brazos
                                               con el tacto de la última sesión de tortura de mis brazos.
Me alejé de tu cuerpo
                                               que aún conservaba en sus costados el amargo olor de mi cuerpo.

Huí esta madrugada de las sábanas de tu recuerdo,
de las mantas de tu recuerdo
con la esperanza de que me tragara la tierra...
...pero no había tierra que tragar.

Y ahora,
(como siempre)
te recuerdo,
dejo volar las horas en el despacho
para conocerte en la distancia y para que me conozcas en mis versos,
para que me escuches cuando no te hablo, para inventar tu voz en el teléfono,
para estar juntos a pesar de la distancia, para ser ya que no estamos,
para pensarte al menos veinticuatro horas al día, para no pensarte más de veinticuatro horas,
para volverme loco,
para estar loco,
para nunca dejar de estar loco,
para darte las buenas noches y para encontrarte en los buenos días a mi lado,
para desayunarnos juntos, para comernos juntos las sobras de tanta compañía,
para no cerrar nunca los ojos sin haber mirado una vez más tus ojos,
para que no cierres nunca los ojos sin haber recordado el color de mis ojos,
para hablar sin palabras, para escuchar sin sonidos, para tocar sin caricias,
para hablar con caricias, para escuchar con palabras, para tocar con sonidos,
para esconder tu nombre en una sopa de letras, para sorber el caldo de tu saliva,
para mancharme los dedos con la tinta azul de las letras de tu nombre,
para mancharme las manos, para mancharme los brazos y las piernas,
para no lavarme jamás, para robar en un frasco tu aroma y tu aliento,
para respirarte a cada golpe de pulmón y para sentirme entonces respirado,
para imaginarte leyéndome, para soñar que me imaginas escribiéndote,
para callarme, para callar este grito de espinas en el nido de mi garganta,
para no oírte, para oír los silencios de tu pecho mientras duermes,
para destrozarme las uñas, para desgastar con mis dedos tus manos de pianista,
para emborracharme con tus adjetivos, para que te emborraches con mis verbos,
para que siempre pienses en verde, para que siempre pienses en mí,
para recorrer tus carreteras, para que tú recorras mis senderos,
para llorar en tus brazos, para que llores arropada por mis brazos,
para intentar olvidar todas las palabras inútiles que te he escrito,
para intentar imaginar todas las palabras inútiles que aún no te he escrito,
para callar nuestro secreto, para gritar a los cuatro vientos nuestro secreto,
para intentar no mentirte, para convencerme que es posible no mentirte,
para que me mientas, para que cada una de tus palabras esconda una mentira,
para que me reflejes en un espejo de feria, para que me reflejes aunque sea transparente,
para intentar reflejarte,
para aceptar que nunca seré capaz de reflejarte,
para compartirte,
para no compartirte nunca,
para no compartirte con nadie,
para raptarte a la salida del trabajo y pedir tu vida como rescate,
para secuestrarte a la salida del trabajo y perder en tu mirada la memoria,
para recordarte,
para recordarte,
para recordarte,
para recordarte siempre,
para sentir tus manos deslizándose por el hielo de estos versos,
para acariciar estos versos con el tacto de mi cuerpo antes de enviártelos,
para que al menos tus sílabas me recuerden cuando se apagan las luces,
para que siempre mis sílabas te recuerden cuando se apagan las luces,
para vestirme con aires de fiesta,
para verte vestida con huracanes de fiesta,
para estar desnudo,
para desnudarte,
para que me veas a la noche sin piel,
para descubrir tus células, para regalarte incluso las células de mi recuerdo,
para mirar a través del espejo y verte, para mirar a través del espejo y tocarte,
para juntar mis labios a tus labios a través del espejo, para besarte,
para besarnos, para besarnos de nuevo, para besarnos sin tregua, para besarnos a diario,
para besarnos con las ventanas abiertas, para besarnos sin labios ni aliento,
para besarnos mientras otros hablan, para besarnos con miradas rojas sobre fondo gris,
para sentir tu corazón en mis manos, para que sientas mi corazón en tus manos,
para que me devuelvas el corazón, que de cordial ha pasado a ser un caso clínico,
para que no me lo devuelvas,
para hacer un altar a tu corazón y para adorarle en las noches sin estrellas,
para profanar el altar de tu corazón, para comérmelo gramo a gramo,
para olvidarte, para recordarte, para recordarte siempre,
para estar siempre encima de ti, para que estés siempre encima de mí,
para escribir sobre tu piel, para leer los tatuajes que grabaste en mi piel,
para no olvidarte nunca,
para que me bautices cada vez que me nombras,
para que me descubras cada vez que me miras,
para nunca olvidarte,
para recordarte,
para que me recuerdes siempre,
para crearte,
para crearte siempre,
para volver una vez más a crearte.

Pasan las horas como el náufrago entre las olas de aceite de un mar de lluvia,
pasan las horas al ritmo de estas botellas peregrinas que envío al dios de las palabras.
Poemas de José Manuel Lucía Megías
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