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SINFONÍA DEL NUEVO MUNDO
          Nos forzaron a mirar atrás.
          Una torre fue grande, ¿no? Chartres fue grande, ¿no?
          Y la música. ¡Ah, la música! Pero no creas
          que te estoy requiriendo a través
          de la mirada de ese animal, éste
          que tan hondo percibes
          en la expresión de aquél a quien la muerte asedia.
          Sin término se abren con la mirada de la bestia
          los amantes; un niño allí calladamente a veces
          levanta la cabeza y nos mira
          de lejos pues la muerte cerca no se distingue.
          ¿Quién nos ha invertido así? ¡Ni los templos ya respeta!
          Mas esto no debe perturbarnos. La vida transcurre
          en mutación constante,
          aunque donde algo todavía permanece
          en nuestro interior
          lo hemos previamente transfigurado.
          Pues ser pasivo es ser no-ser, para ser
          contemplado
          uno y otro
          otro día.
          Extraño mirar lo que antes estaba en relación perenne
          sueltamente aleteando. Extraño no desear ya
          ni los propios deseos.
          Fue el vacío lo que sintió primero
          la vibración que hoy nos complace,
          sabiduría de aquellos maestros del dominio.
          En pocos el impulso a la acción se alza tan fuerte,
          la tentación de florecer les llega.
          ¡Pero mira!
          Tomó, desechó, escogió
          y fue capaz
          de hacerlo todo digno.
          Mezclando bajo sus párpados somnolientos
          ¿quién podría haber evitado
          el inundante torrente del origen?
          No hay prudencia en el que dormía. ¡Cómo se vio impelido
          a formas primitivas! ¡Cómo se entregó!
          ¡Oh, tómalas, córtalas, estas hierbas saludables
          pequeñamente florecidas! Colócalas
          entre los gozos que aún no nos están permitidos;
          florecen y desflorecen
          arrebatadas por su propio polen
          recibidas como un juguete. Estas cosas
          que viven en tanto que mueren
          están deseando que las transmutemos por completo.
          ¿No es lo que buscan
          un invisible resurgimiento
          en nosotros?
          Aunque todavía entre los hombres
          podrás hallar de vez en cuando
          algún pulido pedrusco
          de dolor original.
Poemas de Antonio Cillóniz
Sinfonía del nuevo mundo ~ : ~ Arcano mundo


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