Poeta fallido, según su propia autodescripción,
Marcos Aguilar, nace en la capital de México. Lo mismo
ha deseado ser economista o abogado que payaso o clérigo.
Al final de su vida, desea publicar poco para no arrepentirse
mucho.
Siempre ha vivido para los otros, por lo que ya próximo
el final de su vida, se he prometido mil y una veces dedicarse
a sí mismo, amando a Silencio, musa
de su inspiración en su trabajo literario, a quien
ha prometido tres libros antes de sentirse con harto calor
en el momento que lo estén incinerando. |
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