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CUENTOS Y RELATOS - ILUSTRACIONES
 

SUEÑA EN MI

El museo era enorme, fantástico, lleno de inmensas y ostentosas salas, de los museos mas grandes que el hombre haya conocido, en el se agolpaban obras de todas las épocas de todos los estilos de miles de artistas de miles de maneras métodos y técnicas.
Ella paseaba despreocupadamente por las salas ajena al inmenso gentío que la rodeaba de personas hablando opinando, maravillados o simplemente aburridos, de sala en sala pasaba por ellas sin preocuparse por lo que le rodeaba, nada era demasiado para su vista tan solo el placer de pasear por pasear.
ilustración de César Aguilar
En una de las nuevas salas ausente de público encontró un confortable banco y se sentó a descansar...Hummmmm mis pies se dijo, y se relajo quitandose los zapatos.

Tras un rato se sintió inquieta, observada.... la sensación de invasión perduraba y en una rotación de trescientos sesenta grados no encontró al culpable.

Intento no pensar en ello y tras unos minutos volvió a preocuparse y comenzo a mirar la sala atentamente.

Al final inconscientemente su atención se centro en una esquina de la sala, observo la sensación de que aquella pintura la observaba, indignada se calzo de nuevo los zapatos y resuelta fue a investigar la pintura.

En ella se mostraba una orgía de cuerpos entrelazados de hombres y mujeres ante un abismo sin fin y un hombre desnudo casi un muchacho que parecía implorar ayuda.

Le impacto la mirada del joven, y tras un tiempo que a ella le pareció eterno, decidió abandonar la sala, con un sentimiento perturbador.
ilustración de César Aguilar
Al día siguiente sin saber porqué volvió a la sala, a la pintura que pendía en aquel rincón, y se intereso por la obra de aquel artista.
No es conocido - le respondió el guardia, casi no debería estar colgado, esta es la sala de los artistas noveles prometedores y este artista no lo fue, creo que murió trabajando en ella, pero no se sabe, no era nadie.
Ella no hizo mucho caso del comentario, y sin saber porqué volvió a su sala, a su cuadro, a aquella mirada que le pedía ayuda a través de la tela,...... una y otra vez, hasta que no pudo dejar de venir ni un solo día.

Paso el tiempo y la mujer siempre estaba en la sala, siempre venia a ver su cuadro, no importaba el cambio de las estaciones, no importaba el frio o el calor, importaba llegar cada dia a contemplar la obra....

La imagen de la joven en aquella sala mirando aquel cuadro, intentando copiarlo, dibujarlo o simplemente absorta ante el se convirtió en cotidiano en el museo, y empezó a estar en la retina de quienes visitaban frecuentemente aquel enorme museo.

Un día un señor mayor se acercó a la joven y repleto de curiosidad la interrogó

-¿Que ves día tras día en el mismo cuadro?

Ella lo miró con indiferencia durante un segundo volviendo la vista hacia el cuadro, y como si no quisiese revelar su secreto, tras un tiempo..... habló:

- no sabría decirle, cada día es diferente, si se fija bien, cada día los personajes cambian, cada día me cuentan una nueva historia, cada día cambia es el mundo y lo veo a través de esta tela, se que suena raro, pero me siento ....viva, no no esa no es la palabra , me siento despierta.... no sabría decirle más.

El hombre (crítico de arte y excéptico convencido) miró la pintura atentamente ante el singular comentario de la joven, la miró escrupulosamente, los trazos, las lineas, las manchas, los tonos... las imagenes, y concluyó.
-NO TIENE NADA DE PARTICULAR- Hay miles de obras de esta tipología y...

Ella le dedico una amable sonrisa, secando las palabras de él y añadió -

-No hoy, mañana-

El crítico marchó con el sarcasmo dibujado en su cara, seguro de él mismo, de sus conocimientos adquiridos, de su experiencia, seguro de su inteligencia .....pero esa noche no pudo descansar, aquella obra no le dejaba conciliar el sueño, y al día siguiente volvió al museo decidido a hacer triunfar la razón sobre lo invisible.
ilustración
Allí encontró a la joven que como era ya costumbre, sonrió y miró al cuadro, un frio sudor le recorrió la espalda y le hizo sentarse junto a la chica.

El, que tenía mirada fotográfica, que recordaba los más minimos detalles veia ante si una pintura que le hablaba en otro lenguaje diferente del día anterior, contemplo la pintura durante horas antes de que sus obligaciones le reclamasen.

La noche se le hizo eterna al crítico, deseando que abriesen las puertas del museo, casi corrió por las salas hasta llegar a la pintura, allí la contempló de nuevo, se sentó, y colocandose las manos en la cabeza lloró como un niño....las pisadas de la joven sonaron en la sala y el crítico le dijo :

- Hoy he visto a mi madre - ella asintió, no dijo nada...sabía.

.... y ambos se abrazaron frente al cuadro.

A partir de ese día el hombre y la mujer se convirtieron en asiduos de la obra, el crítico por su trabajo dedicó un breve artículo en su revista que pensó apenas seria advertido, pero el resultado era que en pocas semanas la enorme sala era un hervidero de personas de gentes que miraban la pintura, que volvian una y otra vez.

El museo estaba escandalizado, no era agradable para ellos, colas de cientos de personas por el derecho de ver aunque solo un poco la obra, y volvían.... volvían cada dia, como si les faltase algo si no veian la pintura aunque fuese unos instantes.

El museo se frotó las manos, no les gustaba la idea de que aquella obra de aquel artista casi anonimo se convirtiese en su pieza mas visitada, pero bueno..beneficios son beneficios.

Una noche los guardias vieron a alguien colarse en el museo en la sala del cuadro, pero cuando llegaron para atraparlo este se devaneció por los pasillos.
Temerosos de que la nueva "joya" del museo pudiese ser dañada o robada,(estaban muy presentes los ataques a la Gioconda y similares), se instaló un sofisticado sistema de seguridad en la sala que vigilaba el cuadro noche y día.

Y los guardias vieron que cada noche el mismo extraño se colaba en el museo, esquibaba las alarmas y a los guardias, y pintaba sobre el cuadro una y otra vez

Cuando una noche por fín creyeron atraparlo ante la pintura, este les devolvio la mirada, una mirada lánguida y triste...

Era el alma del pintor que volvia una y otra vez a acabar su cuadro, su obra su vida...su sueño.
Recuerda que en la sección de poesía y emoción de Matemáticas y Poesía puedes encontrar otros poemas

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