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Poemas de Francisco Alarcón
 

Te regalo una flor

DIVAGANDO

Yo no tengo ningún erario,
sólo sol y paz
Dejarlo en algún lugar
será mi cumbre final,

poca cosa me pide la tierra
de alabastros llena, de boñigas y piedras
Generación no espontánea que yació en el universo
veré como se destruye todo o se recompone en algún umbral

Ya estaré, en la más lánguida existencia
sin perturbar a nadie aún queriéndolo
No tendré provisiones de subsistencia,
no necesitaré de la amistad ni de la compañía de ninguno

No arrastraré afiliación seré yo en el nirvana del universo
Tragando polvo, comiendo alabastro, transformándome en un desaforado espectro
Sin voz ni voto; sin amor placentero, sin recuerdos que me aten a alguna esperanza
Estaré en libertad, como ha de estarse cuando todo desparezca


No tendré morfología, no me pareceré a nadie,
No seré el oscuro recuerdo de los desalmados
Perteneceré a otra esencia de cálidas temperaturas
O cubierto de glaciares cuando amanezca


No habrá pensamiento que prevalezca
Los átomos no piensan, no hieren, o insultan
No son seres, son partes y solo ellas
desunidas o unidas no volveré a tener ser


Me perdonaran, los perdonaré,
jamás lo sabré por haber transcurrido en estas mustias tierras
de adoquines, asombros de ignominia, destrezas de la “vida”
no oiré, desprendido de la galaxia superior estaré reflotando quizá para siempre,


quizá para siempre, pensando en ti, si mi cerebro funciona inmanente a tus pasos
Podrá ser, no lo sabré hasta tanto me halle en el paseo sideral
Sin penas que me atosiguen, sin gente que me rodee
Sin perjuros que rindan amistad infame


Sin lealtades “familiares”,
sin vida que me acompañe,
para un recordar de almas sin existencias
no es la muerte a lo que me refiero ni al “mas allá”


Es a mi viaje cósmico
para el cual me preparó ahora que todo está descompuesto,
deshecho, compartido con mediocres coexistencias
Con pertenencias ajenas,
con la diatriba diaria como el tema augural.
No muere el firmamento, mueren ellos,
o en mejor castellano fenecen en su propio quehacer


La desgracia nos abrumó y nos seguirá abrumando
no hay final para estos quehaceres
Solo hay treguas entre uno y otro abatimiento
para allá voy, para allá siempre quise ir en retiro

Poemas e ilustraciones de © Francisco Alarcón, seleccionados con autorización del autor para la revista mis Repoelas:

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