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VENGO DE SANTIAGO


Vengo de Santiago , vengo,
con dedos y plantas llagadas,
vengo de Santiago y dejo,
en la catedral mis lágrimas,

Dejo pensamientos alados
sudores dejo en tierra su faz,
breñosos senderos andados,
para yo besarlo en la Haz,

Vengo de Santiago, vengo,
vengo muy reconfortado,
de venerar al Patrón ,
con el corazón afervorado,

Vengo ornado de delicias,
de tristezas también vengo,
dejándole al Santo muchas,
con unas adunco vengo,

Para el año he de volver,
hacia el Patrón a venerar,
con penas que aún llevo,
predispuestas a mancillar,

Penas guareciendo espinas,
clavadas en el corazón,
arraigadas hondamente,
aventando toda fruición,

Vengo de Santiago, vengo,
vengo en dejar amistades,
por las veredas que anduve,
como en hallados lugares,

Donde pedí agua y me dieron,
pan , manteca, vino, queso,
luego de bien descansado,
me despidieron con un beso,

Vengo de Santiago, vengo,
de ver aldeanos lugares,
angostas y arboledas,
abandonados hogares,

Vengo en ver zarzas creciendo,
sin rumbo por las paredes,
en tierras que otrora eran,
para sus dueños placeres,

Vengo de ver estela de perro,
a la puerta de su hogar,
fiel al infausto dueño,
la inopia lo hizo finar.

Vengo de Santiago , vengo,
de ver carros en jardines,
ronco canto de cada día,
en alegro canto al país,

Con vaca o buey que guiaba,
de color parda casi siempre,
ni era flaca ni era gruesa,
lo justo de dueño endeleble,

Vengo de Santiago, vengo,
sin oír cantar a ninguién,
eso que dicen que los gallegos,
cántanle a todo muy bien,

Vengo de oír el bramido,
del agua por los regueros,
vengo en postrarme de rodillas,
a mis labios humedecerlos,

Bien acomodado en la orilla,
sin prisas escuché el cantar,
aguardando por la Ninfa,
para con ella conversar,

Dicen que es bondadosa,
que donosa relinda es,
con su hermoso canto,
difuminan los pesares,

Yo que no tuve la suerte,
de avistar beldad figura,
luego de largos momentos,
seguí penoso mi ruta,

Vengo caminando descalzo,
por la promesa decidida,
vengo llagado y jadeante ,
con el alma desmarrida,

Pasando solariego lugar,
del que me hablaron mis padres,
cuán' del lugar recordaban,
sus alegrías y saudades,

Vengo de ver a mi hogar,
en la tierra derribado,
vengo en acariciar piedras,
con la humedad de mi llanto.

Vengo carreteando pesares,
dudas en el ama carreto,
por si amontonadas piedras,
en venidero año no las veo,

Piedras que no me son mías,
de mis padres si lo fueron,
vida cada una guarda,
en su recóndito fuero,

Guardan lágrimas tristes,
hilaridades guardan,
de principiados andares,
en tempraneras miradas ,

Vengo de Santiago y me voy,
con firme ansia de retornar,
y si volver no volviese,
estaré con el Santo a parlar,

Poemas de Ana Arias Saavedra
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