Estás en > Mis repoelas > Colaboraciones

 

Viento de hojas rotas

Paseaba por aquella avenida de farolas fornidas ocultadas en maleza, y a cada paso que daba crujían las hojas rotas como serenatas quebradas por amor imposible. Y todo aquello me recordaba a algo, algo que se perdió en la esencia de un aroma que antes fue brioso, y ahora era nostálgico.

El penetrante viento se me incrustaba en los huesos, y contemplé como todo a mí alrededor se desprendía en una ráfaga de cólera, irremediable de impedir. Entonces fue cuando distinguí en la espesa niebla aquel banco de madera agrietada, cansado de soledad, y anheloso de nutrirse. Me acoplé en él, y me cubrí de vaho las manos de hielo, frotándolas mañosas para no abrasarme en ardor. Al rato de atisbar absorta el cielo cubierto de plomo, me ajusté el pañuelo que llevaba en el cuello descosido por los años, y volvieron a retornar en mi mente evocaciones que me aludían a aquel confuso ambiente de melancolía:

Era aquel tapiz de carbón, áspero pero a la vez jugoso; era aquel cuero bañado en chocolate caliente que imploraba infinitas fantasías; eran aquellas dos castañas que se sostenían fulgurantes a la luz de su lumbre; era aquella apertura en la que se degustaba el ferviente café con sacarina; era aquel tronco erguido que se blandía con mi contacto; y eran sueños que el presente calibraba en sentimientos acogedores de chimenea encendida.
viento de jojas rotas

Ilustración de Lubomir Bukov - título reflexión

Y, justo ahí, una pincelada de emoción brotó de mí, y regresaste a aquel banco extraviado donde nos conocimos, ensuciados por traviesas brozas ocres de ternura, y me susurraste lentamente en el oído, añorándome, que eras el otoño.
 
Poemas y relatos de Aura Cano
Texto anterior ~ : ~ Siguiente texto
 


Página publicada por: